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Benoît Maillard-Guillon, de Ets Meseguer (Francia):

"Hemos tenido que redoblar nuestros esfuerzos para abastecer el mercado con limones de calidad"

Ha sido una temporada especialmente agitada para el limón español. Con repetidas tormentas, precipitaciones récord, ráfagas de vientos y variaciones de temperatura, las condiciones de producción fueron especialmente difíciles. Un contexto meteorológico sin precedentes que afectó mucho a la campaña, poniendo a prueba la resiliencia de los operadores y obligándoles a redoblar esfuerzos para mantener la calidad y el abastecimiento del mercado.

© Ets Meseguer

Las condiciones meteorológicas extremas causan hasta un 40% de pérdidas en los campos
"Desde diciembre, hemos registrado no menos de once borrascas. Directa o indirectamente, la mayoría de los campos se han visto afectados", explica Benoît Maillard-Guillon, de Ets Meseguer. "Las precipitaciones han sido tales que el suelo, incapaz de absorber toda el agua en tan poco tiempo, se ha saturado por completo. Con las parcelas intransitables, los productores no pudieron entrar en los campos durante varios días. Este exceso de agua también causó asfixia radicular en algunos árboles".

A esto se añaden las fuertes rachas de viento que provocaron la caída de muchos limones. En cuanto a los frutos que permanecieron en el árbol, muchos se debilitaron a causa de los impactos con las ramas espinosas de los limoneros, lo que provocó magulladuras y daños a veces invisibles a simple vista. Según Benoît Maillard-Guillon, "dependiendo de la finca, estimamos unas pérdidas de entre el 30 y el 40% directamente en las parcelas". Estas pérdidas se ven agravadas por la propia biología del limonero: "Hay tres fases de desarrollo en el mismo árbol: la flor, el fruto joven y el fruto maduro. Durante los episodios de viento, la flor puede caer, impidiendo la formación de nuevos frutos. Los limones maduros también caen. Al final, solo quedan algunas frutas en fase de maduración aprovechables, siempre que no hayan sido dañadas por el rameo".

Esfuerzos redoblados para conservar la calidad
Ante estas condiciones extremas, los equipos han tenido que adaptar sus métodos de trabajo e intensificar considerablemente los controles de calidad. "Se realizó una primera selección directamente en el campo en el momento de la recolección, seguida de una segunda en el almacén. Para garantizar una calidad lo más estable posible, conservamos la fruta en cámara frigorífica durante tres o cuatro días para observar su evolución", explica Benoît Maillard-Guillon.

También se movilizaron tecnologías de imagen capaces de analizar las frutas y se reforzó la mano de obra duplicando el personal en algunas líneas de selección. "A pesar de todos estos esfuerzos, algunas microfisuras siguen siendo imposibles de detectar a simple vista y pueden reducir la duración de conservación de la fruta. A día de hoy, todavía quedan unos diez días de campaña para la variedad Primofiore. Seguiremos con la variedad Verna, más robusta y, por tanto, menos afectada por los problemas meteorológicos. Sin embargo, ya sabemos que, cuantitativamente hablando, los volúmenes se han visto afectados".

Un contexto especialmente complicado para el sector del limón, pero que ha tenido el mérito de permitir a la empresa demostrar una vez más su solvencia: "Nuestros esfuerzos nos han permitido reducir al mínimo los problemas de calidad y garantizar la continuidad del abastecimiento. Somos distribuidores de marcas con una imagen fuerte; sean cuales sean las condiciones de producción, nuestra prioridad sigue siendo la calidad", insiste Benoît Maillard-Guillon.

© Ets Meseguer

Una temporada complicada para el mercado
A estas dificultades de producción se sumó un contexto comercial delicado. Las semanas en torno a las navidades fueron especialmente sensibles para el sector. "En Navidad, los limones son un acompañamiento habitual en el consumo de marisco, pero hay un precio psicológico que los consumidores no deben sobrepasar", destaca Benoît Maillard-Guillon.

Por ello, los operadores tuvieron que encontrar un equilibrio entre el aumento de los costes de producción debido al mal tiempo y las limitaciones del mercado. "Había demanda, pero había que encontrar un equilibrio entre los costes de producción y unos precios aceptables para el consumidor".

En definitiva, una temporada muy complicada, pero con una nota positiva: la resiliencia y la capacidad de adaptación de los equipos para seguir presentes en el mercado con productos de calidad: "Los costes en los que se incurrió fueron importantes y la situación nos exigió mucha adaptación y esfuerzo, pero una vez más demostramos a nuestros clientes que fuimos capaces de garantizar frutas de calidad, incluso en condiciones extremas".

Para más información:
Ets Meseguer
Benoît Maillard-Guillon
Tel.: +33 146 864 170
[email protected]
www.etsmeseguer.fr

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