Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio siguen evolucionando, y Salix Fruits sigue de cerca las posibles repercusiones que puedan tener en el comercio hortofrutícola mundial. Aunque la demanda de fruta fresca se mantiene estable, la empresa identifica la interrupción de la logística y el aumento de los costes de transporte como los principales riesgos para el sector.
"A día de hoy no observamos un impacto directo en la demanda de fruta fresca, pero entendemos que los principales riesgos residen en la logística y en los costes asociados al transporte internacional, incluida la subida del precio del combustible. La región concentra una parte importante del comercio mundial de crudo, y cualquier perturbación puede repercutir en toda la cadena de suministro", afirma Juan González Pita, director de operaciones de Salix Fruits.
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Cuando surgen crisis geopolíticas, el sector hortofrutícola tiende a sentir la presión primero en sus operaciones, no en sus ventas. Los desvíos de las rutas marítimas, la prolongación de los tiempos de tránsito y el aumento de las primas de los seguros suelen ser los primeros síntomas, y afectan duramente a un sector que opera con márgenes estrechos. El aumento sostenido del precio del petróleo agrava el problema, al incrementar los costes de los fletes marítimos y del transporte terrestre y ejercer presión sobre las negociaciones con supermercados y compradores internacionales.
A pesar de estas dificultades, el sector está mejor preparado que en crisis anteriores. Las interrupciones durante la pandemia de COVID-19 y la guerra entre Rusia y Ucrania pusieron a prueba las cadenas mundiales de suministro de fruta fresca y se mantuvieron.
"El sector ha demostrado capacidad de resiliencia. Durante la pandemia y la guerra de Ucrania se mantuvo el suministro y se encontraron rutas logísticas alternativas. Hoy contamos con planes de contingencia más sólidos y una mayor flexibilidad en las rutas y los acuerdos comerciales. La clave es anticiparse y reaccionar con rapidez para mantener la continuidad de los envíos", manifiesta González Pita.
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En cuanto a Oriente Medio como mercado, la empresa lo considera un destino relevante pero no principal: es una oportunidad de diversificación, sobre todo para la banana y ciertas frutas de larga conservación. La empresa sigue centrándose en Norteamérica, Europa y Asia.
Para adelantarse a posibles perturbaciones, la empresa vigila tres variables: la evolución del conflicto y las posibles restricciones en las rutas marítimas; los precios del petróleo y su impacto en los costes de transporte; y la reacción de los mercados internacionales, sobre todo en Europa y Norteamérica, donde las presiones inflacionistas podrían desencadenar renegociaciones de precios.
"Nuestro objetivo es garantizar un suministro continuo y mantener la confianza de nuestros clientes, incluso en escenarios complejos", destaca González Pita.
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