La industria bananera guatemalteca continúa reforzando su posicionamiento en el mercado internacional, especialmente en Europa, donde en los últimos años algunos productores han incrementado su presencia como parte de una estrategia de diversificación comercial.
Uno de ellos es el Grupo Hame, empresa familiar de la agroindustria guatemalteca que produce banano desde 1990. Actualmente la compañía cuenta con alrededor de 11.000 hectáreas dedicadas al cultivo de banano, además de unas 1.100 hectáreas de plátano tipo plantain.
© Grupo Hame
"Somos una empresa familiar en la agroindustria guatemalteca. Producimos banano desde 1990 y hoy ya tenemos una producción consolidada de 11.000 hectáreas plantadas", explica Pietro Cipriani, representante del grupo.
Históricamente, el principal destino del banano guatemalteco del grupo ha sido Estados Unidos. Sin embargo, a partir de 2020 la empresa comenzó a desarrollar el mercado europeo, donde ha ido ampliando gradualmente su presencia.
"Desde 2020 nos empezamos a diversificar y poco a poco hemos ido creciendo en el mercado europeo de bananos", señala Cipriani. Actualmente, la empresa exporta a países como España, Alemania, Reino Unido y Polonia, y ha tenido operaciones en otros mercados de Europa del Este.
En términos de volumen, el grupo produce alrededor de 700 contenedores de banano por semana desde Guatemala. De ese total, unos 150 contenedores semanales se destinan al mercado europeo. Todo el producto corresponde a banano Cavendish fresco de producción convencional, ya que en Guatemala todavía no existen plantaciones comerciales de banano orgánico.
El desarrollo del mercado europeo también implica nuevos retos logísticos. Mientras que el transporte hacia Estados Unidos puede realizarse en apenas dos días, los envíos hacia Europa requieren cerca de 20 días de tránsito marítimo. "La principal diferencia entre Estados Unidos y Europa, desde el punto de vista operativo, es la logística", afirma Cipriani.
© Grupo Hame
Además de la logística, los exportadores deben adaptarse a diferentes requisitos regulatorios. En el caso europeo, las normativas no solo incluyen certificaciones, sino también restricciones específicas sobre moléculas y productos fitosanitarios permitidos.
A estos factores se suma la presión creciente en materia de sostenibilidad y condiciones laborales, que no siempre se reflejan en el precio del producto.
"El tema que tenemos con el precio es que no hay una relación entre cómo van incrementando las exigencias hacia el productor y el precio", señala Cipriani. Según explica, nuevas regulaciones, estándares de calidad y debates sobre el salario digno en la cadena de suministro continúan aumentando las demandas hacia los productores.
En cuanto a nuevos destinos, Asia sigue siendo un mercado difícil de alcanzar para el banano guatemalteco debido a las limitaciones logísticas actuales.
"Nos encantaría poder llevar la calidad de Guatemala a Asia, pero por el momento no podemos acceder a ese mercado por temas logísticos", concluye Cipriani.
Para más información:
Pietro Cipriani
Grupo Hame
Guatemala
Tel.: +502 4598 1457
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