La demanda de jengibre en Estados Unidos se fortaleció tras el periodo navideño, algo claramente visible durante las primeras semanas de enero. En ese momento, el jengibre peruano se benefició de una demanda elevada, en parte porque la disponibilidad del jengibre chino era limitada y gran parte del producto chino que llegaba al mercado todavía era relativamente joven, lo que generaba ciertas inconsistencias de calidad. Sin embargo, a medida que avanzaba la temporada, las condiciones comenzaron a normalizarse. "La calidad del jengibre chino mejoró y la disponibilidad aumentó, lo que permitió a los compradores diversificar el suministro", señala Roger Zardo, de JLZ Produce. Como resultado, parte de la demanda que inicialmente se concentraba en el jengibre peruano empezó a desplazarse, lo cual contribuyó a una ligera caída de los precios en las últimas semanas.
Descenso de los envíos peruanos
Los datos de exportación reflejan esta tendencia. Las exportaciones de Perú a Estados Unidos alcanzaron su punto máximo en la semana 8, cuando se enviaron aproximadamente 55 contenedores de jengibre ecológico. En comparación, los envíos fueron de unas 44 unidades en la semana 7 y disminuyeron a cerca de 36 contenedores en la semana 9, lo que sugiere que el pico estacional de exportación podría ya haber pasado. En esta época del año, Estados Unidos sigue siendo el principal destino del jengibre ecológico peruano, absorbiendo alrededor del 75% del volumen exportado, mientras que la mayoría del resto se dirige a Europa. De cara al futuro, es probable que los precios en origen continúen suavizándose de manera gradual a medida que disminuyan las lluvias y aumente la actividad de recolección.
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Aumento de la oferta debido a la aceleración de la cosecha
Las condiciones climáticas en la selva central de Perú —donde se produce la mayor parte del jengibre— han seguido el patrón estacional típico, con la temporada de lluvias entre diciembre y marzo. Las precipitaciones durante este periodo fueron normales, aunque este año fueron algo más intensas durante ciertas semanas. Estas condiciones limitaron temporalmente el acceso a los campos, por lo cual se dificultaron la cosecha y el transporte. Al mismo tiempo, la mayor humedad aumenta el riesgo de moho, una de las principales amenazas para la calidad del jengibre. El moho se propaga rápidamente en ambientes húmedos y puede afectar al producto tanto antes como después de la cosecha.
Cuando las lluvias empiezan a remitir y mejora el acceso a los campos, la actividad de recolección suele acelerarse y entra más oferta en el mercado.
Transición de la oferta
El mercado del jengibre atraviesa actualmente una transición estacional típica de esta época del año. Perú suele entrar en una ventana de oferta más ajustada hacia el final de la campaña, generalmente entre finales de marzo y principios de abril. Sin embargo, parece que este año la situación es algo distinta. "Las observaciones en campo sugieren que hay volúmenes significativos de jengibre que han permanecido más tiempo en la tierra de lo habitual", comenta Zardo. Aunque la actividad de cosecha normalmente se ralentiza hacia marzo, es posible que el jengibre de la pasada cosecha continúe recolectándose durante marzo, abril y potencialmente incluso en mayo. Si este patrón se mantiene, el mercado podría experimentar una superposición más prolongada de lo habitual entre la oferta restante de la cosecha vieja y el inicio de la nueva temporada.
Calidad hacia el final de la campaña
Hacia el final de la campaña, la calidad tiende a ser más variable. En esta fase, es habitual ver niveles más altos de brotación, que se produce de forma natural a medida que el jengibre envejece en el campo. También es más común ver piel pelada, mayor presencia de plagas y mayor incidencia de moho, especialmente durante los periodos de alta humedad. Estas condiciones reducen el rendimiento del envasado. Durante el pico de la campaña, pueden ser necesarias unas 20-21 cargas de jengibre en el campo para completar un contenedor. Sin embargo, en la fase actual es posible necesitar entre 25 y 26 cargas porque hay que hacer más hincapié en la clasificación y se destría más producto. Esto significa que, aunque bajen los precios del jengibre en bruto, los exportadores suelen necesitar mucha más materia prima y una clasificación más intensiva para completar remesas con calidad de exportación. "Por esta razón, algunos exportadores reducen los envíos durante este periodo, ya que los contenedores mal manipulados pueden dar lugar a importantes descuentos en destino", explica Zardo.
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Inicio de la nueva temporada
En los últimos años, los primeros despachos de jengibre joven peruano han comenzado a veces ya en abril, con frecuencia por vía aérea. Sin embargo, dado que este año parece que todavía hay disponibles volúmenes considerables de jengibre de la cosecha anterior, la transición a la nueva temporada podría darse un poco más tarde. Por lo que ahora parece, los primeros envíos de la nueva cosecha podrían comenzar hacia mayo o junio, aunque el calendario dependerá de las condiciones del campo y de la dinámica del mercado.
Una cuestión clave será si los compradores seguirán adquiriendo jengibre de la cosecha anterior, de menor precio, o si comenzarán antes la transición al jengibre joven, que suele acarrear mayores costes logísticos cuando se envía por vía aérea.
Complejidad operativa
"Un aspecto importante del comercio del jengibre al que a menudo se presta menos atención es la complejidad operativa que entraña el transporte durante las últimas fases de la temporada", explica Zardo. La mayor humedad, el riesgo de moho, la germinación y el menor rendimiento del envasado hacen que el producto sea mucho más sensible a las condiciones de manipulación. Como resultado, montar un contenedor que llegue en buenas condiciones requiere mucho más que simplemente tener acceso al producto crudo. La selección de proveedores, los protocolos de lavado, las normas sanitarias, las condiciones de secado y la gestión de la cadena de frío desempeñan un papel fundamental a la hora de determinar el rendimiento del envío.
Trabajar con proveedores formales es particularmente importante. Las operaciones formales suelen implicar instalaciones de envasado controladas, prácticas sanitarias adecuadas, lavado con agua potable y manipulación del producto dentro de una cadena de suministro trazable. La transparencia operativa también es importante: por ejemplo, debe existir una relación razonable entre los volúmenes procesados por una instalación y el número de trabajadores que operan en ella. Cuando no se dan estas condiciones, las incoherencias en la manipulación pueden aumentar considerablemente los riesgos en materia de calidad.
Otro factor al que está muy atento el mercado es el entorno geopolítico. El encarecimiento de la energía vinculado a las tensiones en Oriente Medio podría incrementar los costes del combustible, lo que afectaría al transporte interior, la logística portuaria y el flete marítimo. Si los costes logísticos aumentan mientras bajan los precios en la explotación, ambas fuerzas podrían contrarrestarse parcialmente, haciendo menos previsible la dinámica final de los precios. A finales de la temporada del jengibre, el verdadero reto no es la disponibilidad, sino la regularidad. En esta fase de la campaña, la fiabilidad suele depender menos de la cantidad de jengibre disponible y más de lo bien que se gestione la cadena de suministro.
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Roger Zardo
JLZ Produce
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