Brasil ha logrado fortalecer su posicionamiento en el mercado del mango, impulsado por ventanas comerciales favorables a principios de año (enero y febrero), una mayor demanda en Europa y una creciente diversificación del mercado. Así lo explica Fabiano Ramos, representante de Sweet Fruits.
La empresa brasileña, con cerca de 30 años de trayectoria, representa un caso ilustrativo de esta evolución. Con 1.300 hectáreas de producción en el Valle de San Francisco, la compañía exporta principalmente a Europa, aunque también mantiene operaciones en Sudamérica, Norteamérica, Medio Oriente y Asia. Su volumen alcanza más de 1.200 contenedores anuales, con proyecciones de crecimiento hasta 1.500, además de cerca de 12.000 toneladas enviadas por vía aérea.
© Sweet Fruits
Uno de los elementos más destacados de la actual campaña ha sido el comportamiento de los precios. Según Ramos, "la venta en Europa está alrededor de 8 a 8,50 euros", en referencia a cajas de 4 kilos, un nivel considerado inusual para esta época del año (enero y febrero). Este incremento responde, en gran medida, a la menor oferta de países competidores. "Perú ha tenido mucho menos fruta de la región de Piura, por lo que esto repercute directamente en el precio final", explica.
Este contexto ha permitido que el mango brasileño mantenga precios más firmes en comparación con campañas anteriores, especialmente en ventanas comerciales donde la oferta global es limitada. "Incluso fuera de los periodos tradicionales, Brasil ha logrado sostener envíos hacia Europa y el Reino Unido, aprovechando desequilibrios productivos en otros orígenes, como problemas hídricos en España o reducciones en la producción peruana", comenta.
© Sweet Fruits
En cuanto a variedades, el mercado también muestra señales de cambio. La variedad Palmer, que representa la mayor parte de la producción de Sweet Fruits, está ganando aceptación en destinos donde históricamente predominaban otras opciones. "Como opciones de fruta sin fibra, Palmer tiene margen de crecimiento en mercados donde tradicionalmente solo trabajaban con Keitt/Kent, como Francia y el Reino Unido, por ejemplo", afirma Ramos, evidenciando una diversificación en la demanda.
Sin embargo, el entorno operativo sigue condicionado por retos estructurales. La logística continúa siendo el principal factor de incertidumbre. "Tenemos pocas opciones, y eso torna la operación más cara", señala Ramos, en referencia a la limitada disponibilidad de rutas marítimas y al impacto de los retrasos. En campañas recientes, los atrasos llegaron a acumular hasta dos semanas, afectando tanto la planificación como los precios en destino.
© Sweet Fruits
A esto se suman los efectos del clima, con episodios de lluvias excesivas o déficit hídrico en distintas regiones productoras a nivel global, y una creciente dificultad para encontrar mano de obra agrícola. "La gente no quiere más trabajar en el campo", comenta Ramos, apuntando a un cambio estructural en la disponibilidad de trabajadores.
Pese a estos retos, el sector mantiene una perspectiva positiva. La combinación de precios relativamente altos, expansión hacia nuevos mercados y una mayor aceptación de distintas variedades sugiere un escenario de oportunidades, aunque condicionado por la capacidad de adaptación de los actores de la cadena. Como resume Ramos, "la gente de la fruta es resiliente", una característica fundamental en un mercado cada vez más exigente.
Para más información
Fabiano Ramos
Sweet Fruits
+55 87 3863 4522
[email protected]
www.sweetfruits.com.br