En un sector sacudido por turbulencias geopolíticas, vaivenes cambiarios e incertidumbre climática, la respuesta de Melopen no pasa por diversificarse hacia territorios desconocidos, sino por ahondar en sus propias raíces: apostando por la salud del suelo, la independencia energética, los insumos biológicos y las personas que sostienen la actividad año tras año.
La empresa actualmente trabaja 320 hectáreas dedicadas al melón y la sandía con capacidad de 450 hectáreas en la península de Nicoya, en la provincia de Guanacaste, y exporta alrededor de 350 contenedores por temporada. "No tenemos ambiciones de crecer más allá de donde estamos", afirma Ocksan Ajú, gerente de operaciones y segunda generación en la empresa familiar con presencia exportadora desde 1991.
La decisión de consolidar en lugar de expandirse no es resignación. Es sabiduría ganada a pulso tras una década de crisis encadenadas.
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Foto de familia: Jenny Calvo (madre de Ocksan Ajú), Ocksan Ajú, su esposa Yulissa Sandi, su hijo Tomás y su padre Fernando, fundador y actual gerente general de la empresa familiar costarricense Melopen. "El cambio generacional está asegurado", comenta Ocksan Ajú, gerente de operaciones.
Crisis, una tras otra
La pandemia llegó en el peor momento posible, justo cuando la fruta costarricense tocaba puerto en los mercados europeos. "El 30% de nuestra producción ni siquiera llegó a cosecharse. Toda esa inversión la absorbió el productor", recuerda Ajú. Poco después, la guerra en Ucrania sembró el caos en la logística portuaria europea: los contenedores se retrasaban, los envíos debían hacer escalas imprevistas y parte de la producción nunca llegó a exportarse.
En 2026, un nuevo conflicto geopolítico vuelve a agitar el panorama, con especial presión sobre los recargos de flete, el suministro de fertilizantes y la disponibilidad de semillas. Para colmo, el colón costarricense se ha apreciado con fuerza frente al dólar y el euro, alcanzando niveles inéditos en más de dos décadas. "Aunque logramos subir algo los precios, la situación del colón se ha comido esas ganancias". Una realidad que afecta por igual a todos los exportadores del país, aunque eso apenas sirva de consuelo.
Qué producen y adónde va
Melopen cultiva melón Honeydew amarillo, un volumen reducido de melón Hami —de piel amarilla y corrugada, con carne naranja— destinado al mercado estadounidense, y una amplia gama de sandías: desde variedades con semilla de tamaño mediano hasta opciones sin semilla en formatos grande, mediano y mini, con pesos que oscilan entre el kilo y los 12-14 kilos. La sandía ocupa aproximadamente el 70% de la superficie cultivada, y el melón el resto.
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Sandías sin semilla medianas y sandías sin semilla XL, en bins para el mercado estadounidense.
Alrededor del 10% de la producción se comercializa en el mercado doméstico, Europa absorbe cerca del 70% y Estados Unidos el 20% restante. Un equilibrio que ha variado notablemente con el tiempo: "Cuando fundamos la empresa, todo se iba a Estados Unidos. Hace unos cinco años, el cien por cien se destinaba a Europa". Hoy el mercado norteamericano vuelve a cobrar protagonismo, en parte porque las enfermedades virales transmitidas por trips y pulgones han golpeado con más dureza la producción de sandía en el resto de Centroamérica que en Costa Rica. "Hemos vuelto a ser una buena opción para Estados Unidos, y los precios que ofrece el mercado acompañan".
En cuanto a tendencias, el avance de la sandía mini es innegable: la demanda europea de formatos más pequeños no ha dejado de crecer, en sintonía con la realidad de hogares cada vez más reducidos en el continente.
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Melones Honeydew.
La fiabilidad por encima del precio
La ventaja competitiva de Costa Rica en Europa se sustenta en dos pilares: la puntualidad y la confianza. Brasil ha intentado en repetidas ocasiones prolongar su temporada para adentrarse en la ventana exportadora costarricense, pero Ajú lo afronta con calma. "Los compradores europeos se han dado cuenta de que Costa Rica es más fiable dentro de su ventana natural que Brasil intentando forzar una nueva". Las dos últimas campañas han sido llamativamente estables —tanto en precios como en demanda—, lo que él interpreta como señal de que Costa Rica se está reafirmando como proveedor de confianza.
Las exigencias cada vez más estrictas de la normativa europea en materia de LMR, otrora percibidas como una carga, se han convertido en una ventaja estructural para una empresa que los últimos años se ha enfocado en reducir su dependencia de agrotóxicos.
La Biofábrica: biología frente a química
Quizás lo más singular de Melopen sea lo que ocurre en su laboratorio propio, al que la empresa denomina Biofábrica. Desde hace cerca de una década, el equipo cultiva y reproduce microorganismos —hongos y bacterias— para aplicarlos directamente en el campo. Los resultados hablan por sí solos: "Hemos eliminado el cien por cien de los agroquímicos que aplicábamos al suelo".
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Análisis de calidad en el laboratorio y reproducción de matrices de hongos.
El laboratorio arrancó con agentes biológicos comerciales que reproducían y ha ido desarrollando progresivamente su propia capacidad para aislar microorganismos recogidos en la propia finca. El siguiente paso es la cría de insectos beneficiosos para el control biológico.
Más allá del laboratorio, Melopen produce otros insumos como biocarbón a partir del desperdicio generado en su propio taller de fabricación de palés, composta los restos de sandía y emplea cultivos de cobertura —en especial Crotalaria, una leguminosa de crecimiento rápido que fija nitrógeno, controla malezas y atrae polinizadores— durante los períodos de barbecho, con el objetivo de reducir el uso de herbicidas.
La empresa fue, según ella misma reconoce, la primera de la región en exportar melones y sandías con certificación orgánica a la UE. El programa acabó descontinuándose: ningún comprador estaba dispuesto a pagar la prima que justificara los costes. Aun así, Ajú confía en que el mercado del producto orgánico certificado volverá a ser rentable.
Independencia bajo el sol
En paralelo, Melopen ha apostado por la energía solar. Gracias a un acuerdo de financiación, la empresa instaló paneles fotovoltaicos en su centro de empaque que cubren ya el 70% del consumo eléctrico de la finca. Para Ajú, la motivación va más allá del ahorro: "Esto nos da eficiencia en costes, pero también una cierta sensación de independencia. Si el petróleo sube de los 100 dólares y la energía se dispara, queremos que nuestra empresa esté lo más protegida posible de esos factores externos".
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En plena campaña, Melopen llega a emplear a unos 300 trabajadores temporales junto a cerca de 50 fijos. En este momento, la empresa estudia la implantación de sistemas de asistencia a la cosecha: cintas transportadoras que conectan el tractor con el remolque y toldos de sombra para los operarios en el campo. El objetivo no es únicamente ganar eficiencia. "Pensamos no solo en reducir la mano de obra, sino también en mejorar las condiciones de quienes trabajan con nosotros".
El camino al puerto
Hay un problema estructural que ninguna innovación interna puede resolver: el estado de las carreteras entre Guanacaste y el puerto atlántico de Limón. Los tiempos de tránsito, que antes rondaban las ocho o diez horas, se han extendido hasta las doce o catorce, a causa del deterioro de puentes y tramos en pésimas condiciones. Es una problemática que afecta a todo el sector, pero que encarece y complica cada envío que sale de la finca. Para una empresa que lleva una década construyendo resiliencia desde adentro, es un recordatorio de que hay cosas que, sencillamente, siguen escapando a su control. "En realidad, no es solo la carretera de Guanacaste a Limón, es la infraestructura del país en general. El puerto de Limón se modernizó, pero aumentó en precios, y Caldera es un puerto que limita la exportación de la producción nacional para Asia y la costa oeste de Norteamérica," comenta Ajú.
Melopen —nombre que es contracción de "Melones de la Península"— cuenta con varias certificaciones, entre ellas GlobalG.A.P., SMETA (cuatro pilares), y los sellos costarricenses Bandera Azul y Esencial Costa Rica.
Para más información:
Ocksan Ajú
Melopen
San Pablo, Nandayure (Guanacaste) – Costa Rica
Tel: +506 26 858500
[email protected]
www.melopen.com