La escalada del conflicto en Oriente Medio está generando importantes disrupciones en el transporte marítimo de contenedores, con efectos que van desde la inestabilidad en el estrecho de Ormuz hasta la continuidad de los desvíos en la ruta del mar Rojo. Este escenario está provocando congestión en puertos, incremento de los costes de combustible y una subida generalizada de tarifas y recargos en el sector.
En el ámbito energético, las tensiones en torno al estrecho de Ormuz —por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial— han alterado el tráfico de buques tanque y contribuido al aumento del precio del crudo. Esta situación se ha trasladado directamente a los costes operativos de las navieras, especialmente a través del encarecimiento del bunkering. Según analistas del sector, el precio del combustible marino de bajo contenido en azufre (VLSFO) continúa al alza, situándose en torno a los 1.068 dólares por tonelada a nivel global.
Este incremento ha llevado a las principales compañías navieras a aplicar recargos extraordinarios. Entre ellas, CMA CGM ha elevado sus suplementos por combustible, mientras que operadores como Maersk, OOCL y COSCO Shipping han implementado recargos de emergencia temporales. Según estimaciones de Drewry, estas medidas están contribuyendo a elevar las tarifas de flete.
Al mismo tiempo, la situación en el mar Rojo continúa condicionando las rutas globales. Aunque no existe un cierre oficial, las principales navieras mantienen los desvíos de sus servicios alrededor de África para evitar la zona, lo que prolonga los tiempos de tránsito y altera la planificación logística internacional.
Este doble foco de tensión ha provocado una reconfiguración de las redes de transporte. De acuerdo con especialistas del sector, los cargadores están recurriendo a soluciones alternativas como rutas terrestres, cambios de itinerario o el uso de hubs logísticos distintos. En este contexto, puertos como Nhava Sheva han ganado relevancia como puntos de redistribución de mercancías.
El impacto sobre las tarifas ha sido significativo en determinadas rutas. En algunos corredores entre China y la India, los precios del transporte han registrado incrementos cercanos al 70% en un corto periodo de tiempo, reflejando una elevada competencia por la capacidad disponible y la disposición de los cargadores a asumir mayores costes para asegurar el movimiento de sus mercancías.
A escala global, la congestión portuaria se ha extendido a múltiples nodos de la cadena logística, especialmente en centros de transbordo de Asia.
En paralelo, las navieras están redirigiendo parte de sus operaciones hacia puertos en países del Golfo y el subcontinente indio, como Omán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí e India. Sin embargo, esta redistribución también está generando presión adicional sobre estas infraestructuras, que comienzan a experimentar sus propios problemas de congestión.
En conjunto, el sector afronta un escenario marcado por mayores tiempos de tránsito, incremento de costes y volatilidad en las tarifas, en un contexto en el que cerca de 800.000 contenedores mensuales han visto alteradas sus rutas habituales.
Fuente: mundomaritimo.cl