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Especial Costa Rica: Green Life

"La variedad de papaya Pococí, aunque más pequeña, se defiende por su sabor"

Durante los últimos cinco años, Costa Rica ha mantenido una superficie de cultivo de papaya en torno a las 1.000 hectáreas, con una producción aproximada de 55.000 toneladas anuales. Las exportaciones, aunque variables, raramente superan el 5% de la producción total, lo que sitúa al país en torno al vigésimo puesto mundial tanto en producción como en exportación, según datos de Faostat. Entre quienes cultivan y exportan esta fruta se encuentra Green Life, una empresa familiar dirigida por Félix Castro Drumond y su hijo Kevin.

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Kevin Castro y Félix Castro, hijo y padre, al mando de la empresa familiar costarricense Green Life.

Un solo cultivo, una sola apuesta
Green Life cultiva exclusivamente papaya, sin diversificación ni cultivos secundarios. La empresa trabaja unas 15 hectáreas propias en la provincia de Limón, en el litoral caribeño de Costa Rica, donde siembra aproximadamente tres hectáreas cada tres meses en un sistema escalonado que garantiza el suministro continuo. "Tenemos que hacerlo de forma secuencial para tener siempre papaya disponible", explica Félix. Desde la siembra hasta la primera cosecha transcurren entre siete y ocho meses. Gracias a una red de productores aliados en la región, Green Life puede alcanzar unas 45 toneladas semanales, suficientes para llenar entre dos y tres contenedores. "El potencial existe", confirma Kevin.

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Una variedad local con carácter propio
Green Life cultiva la variedad Pococí, desarrollada en Costa Rica. No es la fruta de mayor tamaño del mercado —se comercializa en cajas de 14 kilos con entre 10 y 12 piezas de uno a dos kilos cada una—, pero Félix y Kevin aseguran que lo compensa con creces en sabor. "No es la más grande, pero sí la más dulce", afirma Kevin. Frente a variedades más conocidas como la Formosa brasileña, las mexicanas o la taiwanesa Tainung, la Pococí se defiende bien: "Hemos probado muchas variedades y podemos decir que es de las más dulces".

Canadá primero, Europa en el horizonte
Canadá es actualmente el principal mercado de exportación de Green Life. La empresa envía su papaya por vía marítima, y la fruta llega en óptimas condiciones tras entre 20 y 23 días de travesía. Un primer envío de prueba a Europa también resultó exitoso, con la fruta llegando en perfecto estado. Ese embarque se realizó en un contenedor compartido con un productor de piña de San Carlos, una fórmula que permite mantener los costos logísticos bajo control.

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Europa está claramente en la mira de Green Life. La empresa mantiene conversaciones activas con posibles socios en España y ha participado en la feria de Madrid. "Nuestro objetivo es aumentar la producción, incrementar las exportaciones", dice Félix, "y producir mejor, también para ayudar a la gente que vive aquí".

Las ambiciones europeas de Green Life se enmarcan en una tendencia más amplia del sector. Según datos de Procomer, la agencia costarricense de promoción de exportaciones, en los últimos cinco años un promedio del 63% de las exportaciones de papaya del país se destinó a América del Norte, mientras que Europa representó menos del 5%. Los vecinos centroamericanos absorbieron alrededor del 30%. Queda, pues, mucho margen para cruzar el Atlántico.

Un nicho con recorrido
En países como los Países Bajos o Alemania, la papaya sigue siendo prácticamente ajena a los supermercados convencionales y se vende principalmente en tiendas de alimentación étnica, donde los compradores habituales son comunidades latinoamericanas, africanas y del Medio Oriente. España, con su nutrida diáspora latinoamericana, es un mercado sólido. "La gente que viaja lleva sus costumbres consigo: hay latinos en todos los países", observa Kevin. "Y la papaya va con ellos". A medida que crece el conocimiento sobre esta fruta y cambia la demografía, se espera que la demanda europea más convencional acabe por seguir el mismo camino.

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Certificaciones: una asignatura pendiente
Para el mercado canadiense, la certificación GlobalG.A.P. ha sido suficiente hasta ahora. Sin embargo, Kevin y Félix saben bien que entrar en los mercados del noroeste europeo —Países Bajos, Bélgica, Alemania, Reino Unido— exigirá certificaciones adicionales de cumplimiento social. Son conscientes de que Green Life debe estar preparada a medida que los estándares se endurecen, incluso en mercados donde históricamente los requisitos han sido menos exigentes.

Los retos del cultivo de papaya
La papaya es un cultivo costoso: unos 15.000 dólares por hectárea, frente a los 3.000 o 4.000 que puede suponer la yuca, otro cultivo habitual de la zona, según Félix. Además, es una fruta delicada y frágil. "La piel de la papaya es muy sensible", explica Kevin. "Tenemos hongos, tenemos insectos. Es tan dulce que los atrae y nos causan daños, por lo que hay que cuidar mucho la nutrición. Todo eso encarece mucho la producción".

El clima húmedo de la zona favorece el crecimiento, pero también crea las condiciones idóneas para las enfermedades fúngicas. "La humedad es muy intensa aquí, y los hongos son muy agresivos", añade Kevin. Para hacer frente a estos desafíos, Green Life ha establecido una colaboración con Procomer, que ha aportado equipos orientados a reducir el consumo de agua, mejorar el control fúngico y disminuir el uso de pesticidas.

© Green Life

(Foto a la derecha: Kevin Castro, de Green Life; Piet Schotel, entrevistador para FreshPlaza, y Alexander Vargas, de Procomer).

Un mercado laboral en tensión
Encontrar mano de obra es cada vez más difícil. "Es bastante complicado conseguir gente que quiera trabajar aquí", reconoce Kevin. La mayoría de los empleados llevan décadas en la finca, y los más jóvenes prefieren marcharse a la ciudad en busca de estudios u otras oportunidades. Trabajadores nicaragüenses ayudan a cubrir parte de esa brecha. "Los jóvenes quieren ir a la ciudad, quieren estudiar", dice Félix. Green Life emplea actualmente entre cinco y diez personas en el campo y unas 25 en la planta de envasado. Para reducir la dependencia de la mano de obra, la empresa está apostando por la tecnología: "Por eso estamos implementando soluciones tecnológicas para no depender tanto de las personas, como los drones de fumigación. Eso es lo que estamos usando aquí", explica Kevin.

Abiertos a alianzas
Félix y Kevin comparten que Green Life está abierta a alianzas, incluida la inversión. "Empresas europeas podrían venir aquí; si alguien forma una alianza e invierte en la producción a gran escala, bienvenido sea", dice Kevin. Su presencia en ferias internacionales forma parte de una estrategia más amplia para ganar visibilidad en los mercados globales.

Para más información:
Félix Castro Drumond
Green Life
Pococí, Limón (Costa Rica)
Tel.: +506 8849-7028
[email protected]

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