La transformación del modelo productivo en el sudeste español avanza hacia sistemas cada vez más tecnificados, donde el control climático, la eficiencia en el uso de recursos y la toma de decisiones basada en datos marcan la diferencia. Basado en estas premisas, Agrolíder ha desarrollado en el corazón de El Ejido un proyecto de ampliación dividido en dos fases que refleja no solo una evolución tecnológica, sino también un proceso empresarial y personal ligado a la gestión del riesgo.

Durante la visita a las instalaciones de producción de Agrolíder, que comercializa Romenatur, Montse —copropietaria junto a Juanmi— guio el recorrido por los nuevos invernaderos, la fase 1 ya operativa y la fase 2, recién plantada para comenzar una nueva campaña de pepino, así como por las zonas renovadas de clasificación, manipulado y almacenamiento, donde la optimización de procesos y la incorporación de una segunda línea que permite aprovechar un mayor rango de calibres, ha permitido mejorar la gestión y la eficiencia operativa.



De la fase 1 a la fase 2: un salto tecnológico
El proyecto se ha desarrollado en dos fases con diferencias claras en nivel tecnológico. La fase 1 ya incorporaba elementos avanzados como riego tecnificado, placas solares —con una potencia aproximada de 96 kW— y sistemas de control climático.

La fase 2 introduce mejoras significativas:
- Doble pantalla: térmica y de sombreo
- Doble banda lateral, que mejora el aislamiento térmico y actúa como barrera adicional frente a plagas
- Ventilación activa avanzada, con sistemas capaces de mover, extraer o introducir aire
- Mayor volumen estructural, con calles de 16 metros y alturas de hasta 11,5 metros

"Además, se incorporan sistemas de humidificación y ventilación vertical, así como sensores que permiten monitorizar variables clave para el cultivo".

Ambas fases, tanto la 1 como la 2, sobresalen sobre los invernaderos de la zona con sus 11,5 metros de altura.
Luz, radiación y comportamiento del cultivo
La fase 2 cuenta con una superficie de aproximadamente 5 hectáreas y una densidad de 1,35 plantas por metro cuadrado, lo que supone unas 65.000–68.000 plantas que esta semana estarán ya plantándose en sus growbags.
Uno de los elementos más visibles es la calidad de la luz. "Aquí se ve el cielo completamente nítido. Ese nivel de radiación se nota luego en el cultivo", comenta Montse mientras recorre el invernadero, que se prepara para un nuevo ciclo de cultivo de pepino.

El mayor volumen del invernadero permite una mejor entrada y difusión de la luz, lo que impacta directamente en parámetros como el desarrollo vegetativo o el color del fruto. "Nosotros lo vemos claramente. Sin ver la etiqueta de un pepino, sabemos qué producto viene de aquí por el color vibrante que adquiere gracias a esta cantidad de luz".
El control de radiación se complementa con ensayos de innovación, como mallas de color que afectan a la percepción visual de los insectos. "Se considera un tipo de lucha integrada. Diferentes estudios han demostrado que el color rosado desorienta a los insectos dañinos y reduce su presencia. Esta campaña vamos a implementar los plásticos como prueba, y si funcionan bien, puede suponer un ahorro importante en tratamientos".
Agua, fertilización y eficiencia de recursos
Uno de los pilares del modelo es la gestión eficiente del agua. La finca cuenta con un sistema de recogida de drenaje que se almacena en balsas subterráneas —bajo el suelo de cultivo—, se desinfecta y se reutiliza en el riego.
"Este sistema permite reducir tanto el consumo de agua como el de fertilizantes, en un contexto de fuerte incremento de costes. El agua ha subido muchísimo, igual que los fertilizantes, por lo que el ahorro de ambos recursos es clave para optimizar los costes y aumentar la rentabilidad de la explotación".

La instalación de riego y circulación de agua incluye además: Tanques de mezcla de agua y fertilizantes, filtros de arena para depuración y equipos fitosanitarios eficientes totalmente automatizados.
Otro de los ejes del proyecto es la digitalización del cultivo y la toma de decisiones con datos. "Los sensores permiten medir radiación, temperatura y humedad, facilitando ajustes en tiempo real para hacer frente a cualquier cambio en las condiciones de cultivo cuando ocurren, y evitar pérdidas".

Una campaña marcada por el clima
La campaña actual ha estado condicionada por un invierno con baja radiación y temperaturas nocturnas bajas.
"Hemos tenido muchas nubes y oscuridad durante muchas semanas este invierno. Las horas de sol no han sido normales, y eso ha afectado especialmente al pepino, cuyo crecimiento está muy condicionado por la radiación recibida. Puedes compensar el frío con calefacción, pero la falta de luz no".
"Las temperaturas nocturnas, por otro lado, han llegado a situarse en 6–7 °C, mientras que para que la planta no se frene necesitas al menos 12–13 grados. Ha sido complejo. Pero a pesar de ello, los resultados económicos se han mantenido; los números han salido, aunque ha sido complicado cumplir los programas por la falta de producción".

En solo unas semanas, las plantas de pepino se alzarán, dirigidas por los cables con carrete enrollable que la empresa ha instalado esta campaña, en los dos invernaderos high tech para dar servicio a clientes de toda Europa.
El proyecto refleja un cambio claro en el sector; un cambio que requiere no solo capacidad económica, sino también adaptación cultural y mental. "Esta es una profesión en la que además de gestionar el cultivo, hay que estar preparado para gestionar la incertidumbre. Y con este proyecto, construido de la mano de Novagric, sabemos que estamos más cerca de garantizar nuestra rentabilidad y, con ella, nuestra tranquilidad".
Para más información:
Producción Integrada Agrolíder
Paraje la cumbre s/n
04700 El Ejido, Almería
Tel.: +34 645 765 095 / +34 645 769 977
Romenatur
Paraje la Cumbre s/n
04700 El Ejido, Almería (España)
[email protected]
www.romenatur.com