La expansión del Scirtothrips aurantii, conocido como trips de Sudáfrica, continúa avanzando en la Comunitat Valenciana. Esta plaga de cuarentena, que afecta principalmente a los cítricos pero también a otros cultivos como granado, kaki o uva de mesa, ya se ha detectado en 332 municipios de las tres provincias y suma un nuevo hospedante: el aguacate.
La Conselleria de Agricultura ha actualizado la situación fitosanitaria mediante una resolución publicada en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana, en la que confirma la ampliación del área afectada desde su detección inicial a mediados de 2024 en comarcas de Valencia y Alicante. A finales del pasado año, la plaga estaba presente en 325 municipios, cifra que ha aumentado tras las últimas prospecciones técnicas.
Actualmente, la afección se extiende por un amplio número de comarcas: seis en Alicante, con 81 municipios implicados; seis en Castellón, con 43 localidades; y trece en Valencia, con 208 municipios.
Uno de los elementos que incrementa la inquietud en el sector es su detección en el cultivo de aguacate, considerado una de las principales alternativas productivas en la región por su rentabilidad. Desde la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) advierten de que la presencia del trips en este cultivo supone un factor añadido de riesgo y refleja que las estrategias actuales de control no están logrando frenar su expansión.
La organización agraria ya había señalado a comienzos de 2025 esta plaga como uno de los principales desafíos para la citricultura valenciana y reclama un refuerzo de las medidas, con más apoyo institucional, un plan nacional coordinado frente a plagas, mayor inversión en investigación, impulso del control biológico y una revisión de las importaciones procedentes de zonas con alta incidencia.
Por su parte, La Unió Llauradora i Ramadera subraya que el impacto es especialmente relevante en plantaciones jóvenes de cítricos, donde el insecto ataca hojas y frutos en fases tempranas, ralentizando el desarrollo de los árboles y afectando tanto al rendimiento como a la calidad. Los periodos de mayor riesgo se concentran en primavera y verano, coincidiendo con la brotación y el cuajado tras la floración.
Ante este escenario, la Generalitat ha establecido zonas demarcadas que distinguen entre áreas infestadas y zonas tampón, donde se aplican diferentes niveles de control. En las zonas afectadas se exigen tratamientos fitosanitarios obligatorios, sistemas de detección mediante trampas, control del movimiento de material vegetal y medidas de higiene para maquinaria y equipos, con el fin de evitar la dispersión.
En las zonas tampón se intensifica la vigilancia y se refuerzan las labores preventivas, mientras que en el resto del territorio se obliga a los titulares de explotaciones a realizar inspecciones periódicas y comunicar cualquier sospecha.
La resolución también recuerda el carácter obligatorio de estas medidas y advierte de que su incumplimiento puede conllevar sanciones, en un contexto en el que la administración prevé intensificar las inspecciones para garantizar su aplicación.
Fuente: valenciaplaza.com