Los cultivos de aguacate, plátano y papa serán los más afectados en la próxima campaña agrícola en Canarias tras el paso de la borrasca Therese, que dejó intensas lluvias y vientos durante casi una semana el pasado marzo. Así lo advierten desde la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga), que anticipa un impacto en la producción pese a los beneficios hídricos del episodio.
El secretario general de la organización, Theo Hernando, señala que las precipitaciones han sido positivas en términos de recursos, al contribuir a la recuperación de las reservas subterráneas, especialmente en Tenerife, donde estas siguen siendo la principal fuente de abastecimiento. También apunta que el reciente encadenamiento de borrascas ha permitido aliviar el descenso registrado en los últimos años.
No obstante, desde el sector insisten en que esta mejora no debe llevar a una relajación en la gestión hídrica. Consideran necesario avanzar en las infraestructuras previstas durante la declaración de emergencia por sequía para garantizar la disponibilidad de agua ante futuros periodos secos.
En cuanto al impacto agrario, Asaga indica que los daños han sido inferiores a los previstos inicialmente, aunque se han registrado afecciones puntuales. El viento ha provocado daños en las plantaciones de plátano, con hojas desgarradas que debilitan las plantas y retrasan su desarrollo. En el caso del aguacate, el cultivo se encuentra en una fase sensible de floración y cuajado, por lo que la combinación de humedad y viento puede afectar al rendimiento.
La papa también figura entre los cultivos más perjudicados, tanto por las lluvias como por el retraso en las labores de siembra en algunas zonas. Esta situación podría concentrar la recolección en un periodo más corto de lo habitual, con el consiguiente riesgo de saturación del mercado y presión a la baja sobre los precios, lo que afectaría a la rentabilidad de los productores.
Además, la organización agraria alerta de un aumento del riesgo fitosanitario tras el episodio meteorológico. La combinación de humedad, subida de temperaturas y presencia de calima crea condiciones propicias para la aparición de hongos y pudriciones, por lo que se recomienda extremar las labores de prevención en las explotaciones.
Fuente: laprovincia.es