El transporte marítimo vuelve a situarse en el centro de la tensión geopolítica entre grandes potencias. Durante el mes de marzo, se ha registrado un incremento inusual en las retenciones de buques con bandera panameña en puertos chinos, una situación que ha encendido las alertas en el sector y que Federal Maritime Commission califica como muy superior a los niveles habituales.
Según informó MasContainers, estas inspecciones han sido interpretadas por Washington como una posible represalia tras la decisión de Panamá de anular la concesión portuaria de CK Hutchison en el Canal de Panamá.
El detonante de la situación fue el fallo de la Corte Suprema panameña que dejó sin efecto la concesión de Panama Ports Company, filial de CK Hutchison, encargada de operar los puertos de Balboa y Cristóbal. Tras esta decisión, el gobierno panameño transfirió temporalmente la gestión a APM Terminals y a Terminal Investment Limited, lo que impactó una operación global valorada en 23.000 millones de dólares.
Como respuesta, la empresa china ha iniciado un proceso de arbitraje internacional con reclamaciones que superan los 2.000 millones de dólares.
Desde la FMC, su presidenta, Laura DiBella, ha advertido que el aumento de inspecciones podría tener un carácter punitivo dirigido a Panamá.
Las autoridades chinas han rechazado estas acusaciones. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, aseguró que se trata de controles rutinarios y acusó a Estados Unidos de utilizar este conflicto como argumento para reforzar su influencia sobre el Canal de Panamá.
Por su parte, el gobierno panameño ha optado por una posición prudente. El canciller Javier Martínez-Acha reconoció el aumento de retenciones, pero evitó vincularlo directamente a una disputa diplomática, en un contexto donde el registro de buques representa una fuente relevante de ingresos para el país.
El impacto potencial de esta situación preocupa al sector logístico global. Los buques con bandera panameña desempeñan un papel clave en el transporte marítimo internacional, especialmente en rutas vinculadas a Estados Unidos.
Si las inspecciones se mantienen o intensifican, algunas navieras podrían replantearse el uso del pabellón panameño para evitar retrasos en puertos asiáticos. Esto supondría no solo un golpe económico para Panamá, sino también posibles alteraciones en cadenas logísticas que canalizan cerca del 5% del comercio marítimo mundial.
En este contexto, el conflicto refleja cómo las tensiones geopolíticas están comenzando a trasladarse de forma directa a la operativa del comercio global, con efectos que podrían ir más allá del Canal de Panamá y afectar al equilibrio de las rutas marítimas internacionales.
Fuente: frutasdechile.cl