"En la actualidad, Costa Rica produce y exporta alrededor de 1,2 millones de cajas de banano al año, procedentes de aproximadamente 40.200 hectáreas concentradas principalmente en la región atlántica de Limón", afirma Marcial Chaverri, gerente general de Corbana, la organización que representa a los productores y exportadores de banano costarricenses. "La producción no ha estado exenta de turbulencias: la cosecha alcanzó los 1,5 millones de cajas en 2024, para caer después a 1,2 millones en 2025 debido a la presión de la sigatoka. Para 2026 se proyecta una recuperación de entre 1,3 y 1,4 millones de cajas".
"Las exportaciones fluyen en dos direcciones principales: aproximadamente el 29% hacia Estados Unidos y el 64% hacia Europa, con apenas un 7% destinado al resto del mundo. Esta concentración representa una vulnerabilidad, pero también una oportunidad", señala Chaverri.
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Marcial Chaverri, gerente general de Corbana.
Plantarle cara al Ecuador en su propio terreno
Una de las apuestas estratégicas más ambiciosas de Corbana es su incursión en América del Sur, un mercado dominado actualmente por Ecuador. Una decisión que no deja de sorprender. ¿Por qué querría Costa Rica medirse con el peso pesado indiscutible de la región? "La diversificación de mercados siempre es una opción válida para competir; Ecuador es el mayor productor de banano y nosotros somos más productivos por hectárea", responde Chaverri.
La lógica comercial es sencilla: todos los grandes compradores del mundo quieren contar con al menos dos proveedores. En América del Sur, Ecuador es hoy por hoy la única opción. Cuando los representantes de Corbana visitaron la región, la demanda se hizo patente de inmediato. Otros mercados emergentes en el horizonte son China, Vietnam, Argentina y Chile.
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Para respaldar esta estrategia, Corbana ha ido intensificando su presencia internacional. La organización trabaja codo a codo con Procomer, la agencia costarricense de promoción del comercio exterior, y participa en ferias sectoriales en Alemania, España, Chile y Estados Unidos. El año pasado, en lo que supuso un hito simbólico para el sector, Corbana contó por primera vez con un stand propio en Fruit Attraction de Madrid. Cuatro exportadores independientes que venden directamente a compradores internacionales estuvieron presentes en él.
Treinta años igual, y de repente todo cambió
Durante tres décadas, la estructura de gobernanza corporativa y la forma de trabajar de Corbana permanecieron prácticamente inalteradas. Eso cambió radicalmente en el último año y medio. La organización cuenta ahora, por primera vez, con un departamento de comunicación y marketing, y está repensando desde la raíz su manera de relacionarse con sus socios. "Estamos más presentes con ellos", dice Chaverri. "Tratamos de entender cuáles son sus necesidades y sumarlas a nuestros planes de trabajo".
La ambición de fondo es dar un salto tecnológico de envergadura. "En cierta manera, ya nos encontramos en el estadio de la tecnología 1.0. Y es imprescindible que demos el salto a la era 4.0". Eso se aplica tanto a la I+D y la innovación como a la forma en que se financia el sector. Corbana está desarrollando un fondo de Corporate Venture Capital para complementar un fondo de crédito ya existente.
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La organización goza además de reconocimiento internacional por su departamento científico, que colabora con instituciones como la Universidad de Wageningen en los Países Bajos, de la que varios de sus técnicos son doctores y másters. Este pilar científico se está reorientando ahora para responder mejor a las necesidades prácticas de los productores sobre el terreno.
Convivir con la enfermedad, y prepararse para algo peor
Ninguna conversación sobre el banano estaría completa sin mencionar el R4T —Fusarium Raza 4 Tropical—, la enfermedad fúngica que, en opinión de muchos expertos, podría llegar a comprometer el suministro mundial de banano Cavendish. Chaverri no descarta el riesgo, pero lo relativiza. "Está en las prioridades sin duda y trabajamos de forma preventiva aplicando protocolos de bioseguridad permanentemente".
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El estatus relativamente protegido de Costa Rica se debe en parte a estrictas medidas de bioseguridad. Las visitas de productores procedentes de países como Paraguay, Ecuador o Colombia a las plantaciones no están permitidas, con el fin expreso de limitar el riesgo de exposición. La industria del banano de Costa Rica está pendiente, apoya y presiona para que se implementen los protocolos de bioseguridad, así como las obligaciones en materia de control fronterizo.
Por ahora, las batallas cotidianas más urgentes son contra la sigatoka negra y la enfermedad del moko. "Tenemos más problemas con la sigatoka, el moko y otras plagas. Aunque el R4T sigue siendo una amenaza seria, son estas enfermedades las que mantienen a los productores en guardia día tras día en el campo".
Margen para crecer
Los planes de crecimiento de Corbana son de gran calado: un incremento del 40% en la superficie cultivada a lo largo de los próximos seis años, lo que supone añadir unas 15.000 hectáreas. Chaverri descarta las preocupaciones sobre el impacto medioambiental, señalando la existencia de grandes extensiones de tierra agrícola sin uso —más de 50.000 hectáreas en manos del INDER, el instituto de desarrollo rural— que permanecen prácticamente ociosas. "Tenemos muchísimas tierras sin aprovechar... y no hacen nada con ellas".
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El trabajador del campo del futuro
La mano de obra es un desafío recurrente en toda la agricultura costarricense, aunque Chaverri lo plantea como una transición, no como una crisis. "Los salarios suben y la gente ya no quiere trabajar en el campo". Su respuesta, una vez más, pasa por la tecnología.
El trabajador del campo del futuro, sostiene, gestionará sistemas de drones, tecnología de riego y operaciones mecanizadas —"con tecnología en el tractor, pero también con aire acondicionado y Spotify a bordo". La misma lógica se aplica a las plantas de envasado, donde la automatización reducirá progresivamente la necesidad de mano de obra manual. Y esto tiene una importancia capital: el 98% de la producción bananera se concentra en la región de Limón, donde alrededor del 83% de la fuerza laboral depende directa o indirectamente de este sector.
Puertos, precios y el debate sobre la sostenibilidad
Uno de los grandes cuellos de botella para la diversificación es la infraestructura portuaria. El puerto caribeño de Limón, operado por APM Terminals, es en la práctica un puerto agrícola: el banano representa el 66% de sus movimientos totales. Y es, dice Chaverri sin rodeos, "uno de los puertos más caros del mundo". En el Pacífico, el puerto de Caldera necesita desarrollarse y convertirse en un hub de exportación bananera viable, con acceso a América del Sur y a la costa oeste de Estados Unidos. "Es el clásico problema del huevo y la gallina: las navieras no vendrán si no hay puerto, y el puerto no se desarrollará si no vienen las navieras".
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En materia de sostenibilidad, y en particular en el debate sobre el salario digno, Costa Rica, de acuerdo con Chaverri, no debería ser medida con el mismo rasero que Guatemala u otros países de Latinoamérica. "La distancia entre ellos y nosotros es tan grande que la comparación no tiene sentido. Como país miembro de la OCDE, con una amplia clase media y salarios mínimos muy superiores a los de las naciones competidoras, el contexto de Costa Rica es sencillamente diferente".
Contar mejor la historia
A pesar de la presión de las enfermedades, la transición laboral, las limitaciones portuarias y las exigencias de la diversificación de mercados, Chaverri cierra la conversación con una serena confianza: "Estamos muy contentos de abastecer los mercados con el banano de Costa Rica. Sabemos que tenemos una calidad muy alta y una forma de producir muy distinta a la de otros productores en el mundo".
El reto, reconoce, está en lograr que esa diferencia se refleje en el precio. Y para eso hace falta contar mejor la historia. Que es, precisamente, de lo que trata la nueva etapa de Corbana.
Sobre Corbana
Corbana es una alianza público-privada cuyas acciones están en manos privadas en un 80%, en poder de productores y empresarios, mientras que el 20% restante pertenece al gobierno y a la banca pública costarricense. Entre sus miembros figuran productores y exportadores independientes, pero también las grandes multinacionales Dole, Del Monte, Chiquita y Fyffes.
Para más información:
Marcial Chaverri (gerente general)
Corbana (Corporación Bananera Nacional)
Zapote, Diagonal a Casa Presidencial
San José (Costa Rica)
Tel.: +506 4002 4700
[email protected]
www.corbana.co.cr