Matteo Freddi (derecha) y Alessio Costanzo durante la convención.
La idea está abierta a todos los productores interesados y podría acoger también a todos los negocios de recolección/transformación y comercialización que vean en el proyecto la oportunidad de promocionar las cebollas Borettana.
"Es una evolución del proyecto 'Borettana cero defectos' iniciado hace cuatro años. Esta nueva idea se llama Cipollina Borettana dell'Emilia. Convirtiéndonos en un distrito, tenemos mayores oportuniddes de cooperaciones y de mejora de las técnicas agronómicas empleadas por los productores. En los últimos años, hemos logrado comercializar el 65% de neustra producción. El restante (35%) se desechó por defectos de cosecha o calibre. Queremos comercializar, al menos, el 80% de lo producido".
Cebollas Borettana frescas y procesadas
Freddi describe las actuales limitaciones de las producciones locales: "No podemos garantizar una calidad constante a los clientes intermedios y a los consumidores finales, y no podemos superar a nuestros competidores porque sus costes de producción rondan los 12/15 céntimos de euro el kilo. Seguimos siendo demasiado ineficientes".
Tan solo el 65% del producto cosechado se comercializa, el resto se descarta.
Sin embargo, existen algunos aspectos positivos. "El mercado cada vez demanda más productos ligados a un territorio, y los consumidores aprecian un producto que cumpla sus promesas y están dispuestos a gastar más en él. La gran distribución hace suyas estas demandas y pide ayuda a los proveedores. Los clientes extranjeros regresan a comprarnos, pero aún en poca cantidad. Hemos advertido que a los consumidores les interesan las historias y los ejemplos de integridad de trabajo y nosotros queremos satisfacer ese deseo".
Chalotas
El experto agrónomo de Sata Srl, Alessandro Costanzo, intervino el 2 de marzo con algunos consejos para los productores. Por ejemplo, aportó algunas indicaciones para fertilizar plantas con el fin de alcanzar 40 toneladas por hectárea. "El nitrógeno y el potasio se deben añadir cuando ya casi es época de siembra, y los fertilizantes enriquecidos con nitrógeno se deben incorporar en la segunda brotación. Se pueden aplicar dos dosis más al regar o cuando llueva. La fertilización se debe acabar al menos 50 días antes de la cosecha. Además, esta debe partir de un análisis del suelo que se debe realizar cada cinco años".
"Los planes de fertilización son dinámicos y pueden variar en función del tiempo atmosférico y del estado del cultivo. No existe una fórmula que funcione siempre, en especial cuando las condiciones climáticas son peculiares. Hay que procurar no usar solo nitrógeno, porque el producto tiene buen aspecto durante la cosecha, pero pierde consistencia en el almacén".