España: La lluvia da brillo al huerto
En la huerta asturiana no hay mal que por bien no venga. Las lluvias de junio y julio que arruinaron el inicio de la temporada turística han sido una auténtica bendición para las frutas y hortalizas, que lucen esplendorosas en las fincas de la región.
Para explicar la bonanza que se observa en perales, manzanos, melocotoneros y plantaciones de kiwi es necesario remontarse a las aguas caídas en los meses de marzo y abril, que propiciaron un buen cuajado de las flores. Este año, y de forma inusual, en Asturias se ha recolectado una buena cosecha de cerezas, según explica Juan Carlos Fernández Martínez, propietario de Viveros Los Molinos, en Murias de Candamo.
Otra de las especies hortícolas que se ha beneficiado de la abundancia de agua han sido la familia de las coles, entre las que se cuentan los repollos, coliflores y brócolis. Las berzas y lechugas también han crecido de forma espectacular ayudadas por la humedad con alternancias de sol, igual que las cebollas y pimientos. Los campos de maíz y forrajes llaman la atención por su grado de desarrollo. Juan Carlos Fernández asegura que es una buena noticia para los ganaderos, que podrán hacer una buena despensa para las reses y ahorrar así en la compra de alimentación. Las fabas, que se recogerán en otoño, y las judías verdes son otros de los productos de la huerta asturiana que disfrutan de una buena temporada.
La otra cara de la moneda son los tomates, que requieren mayores dosis de insolación y poca humedad, requisitos que han brillado por su ausencia. Por eso es raro encontrar buen tomate asturiano en estas fechas.
Juan Carlos Fernández recalca que la afición por la huerta crece en Asturias. Señala que la venta de semillas se ha incrementado de manera llamativa este año. «Se nota especialmente con las patatas». Uno de los motivos es la crisis y el paro, que hace que muchos vuelvan a mirar a las hasta ahora abandonadas tierras de padres y abuelos. «Hace unos años ningún joven pensaba en poner huerta y ahora la tendencia ha cambiado».
Los nuevos hábitos alimentarios hacen crecer la demanda de variedades como la lechuga de hoja de roble y trocadero, frente a las batavia tradicionales; el brócoli e incluso el pepino, de forma testimonial. Por el contrario, disminuye la plantación de hortalizas para el cocido, como el repollo, que también se pide de menor tamaño que antes.
Los repollos, coliflores y brócolis se cuentan entre los grandes privilegiados por el «mal tiempo», que para ellos ha sido providencial. La clave es recolectarlos en su punto para que lleguen a la mesa en óptimas condiciones. Los de la imagen, ubicados en una huerta del concejo de Gozón, son un buen ejemplo, ya que están listos para ser cortados.
Fuente: La nueva españa