La extensión ha bajado ligeramente, un 1% menos, respecto a las 17.200 ha de la pasada campaña, y del total, un 90 por ciento está aseguradas (16.000 hectáreas).
Según el Director Técnico de la IGP Ajo Morado de Las Pedroñeras, Juan Martínez, la presente temporada “será productiva”, a tenor del “buen estado agronómico” de las plantaciones, aunque la recolección acumula un retraso de entre 15 y 20 días, al igual que en otras zonas de producción como Extremadura y Andalucía, donde en estos días se está empezado a recoger el ajo temprano.
Será a finales de junio y principios de julio, en opinión del experto, cuando se inicie la recogida de esta hortaliza en Castilla-La Mancha “si sigue el clima así y no hay lluvias extemporáneas ni otros fenómenos climatológicos propios de esta estación”.
Respecto a variedades, al margen de porcentajes productivos y de rendimientos, las variedades spring (conocida como Primavera) alcanzan el 50 por ciento de superficie, frente al ajo morado que representa el 45 por ciento, mientras que el blanco o ajo chico copa representa el otro 5 por ciento.
Afortunadamente el ajo morado está resistiendo el empuje de las variedades foráneas debido a la calidad que atesora desde el punto de vista organoléptico, con características propias “como un sabor más pronunciado y más pungencia (picor)”, que están siendo reconocidas por los consumidores “gracias a las campañas que de la IGP Ajo Morado de las Pedroñeras realiza”.
Martínez indica que en la actual campaña la IGP tiene inscritas 3.800 hectáreas de superficie, por encima del promedio de las últimas campañas.
La diferencia de precio entre las variedades spring y la morada suele oscilar entre 25 y 30 céntimos de euro más el kilo a favor del ajo con distintivo de calidad, siendo la diferencia entre la cotización en origen y la de venta mucho más marcada, con más de tres euros entre los 2,15 euros el kilo salida organizaciones de productores y los 5,75 en el mercado que pagan los consumidores.
Precisamente, uno de los objetivos en los que trabaja la IGP con sus acciones entre el público es informar sobre las características únicas del ajo morado “ante la gran confusión que hay” entre las distintas variedades.
De esta manera, esperan mejorar su posición en los mercados y aprovechar el potencial de 20.000 toneladas que tiene, con el fin de aumentar sus ventas, que en 2017 representaron un total de 2.300 toneladas, que se comercializaron entre el 75 y el 80% a nivel nacional, y el resto, en la Unión Europea y otros países.
La producción certificada de este año podría situarse en el entorno de la campaña pasada, aunque el potencial de crecimiento es grande ya que nunca se llega a certificar la totalidad del producto.
Fuente: lanzadigital.com