La respuesta es incierta, porque las previsiones incluyen luces y sombras, como el hecho de que a principios de enero existe un 20% menos de patata de siembra que el año pasado, lo que ha suscitado entre los operadores y agricultores el temor de no poder atender todos sus compromisos.
Yolanda Medina, presidente de la Interprofesional de Patata de Castilla y León, ha señalado que este año hay menos ‘semilla’ de patata, pero con mayor calibre que otros años. Así, si habitualmente el calibre máximo que se emplea en Castilla y León es de 50 milímetros, este año se ofrecen calibres de 55 y 60, y hasta de 65, por lo que todo apunta a que el agricultor podría retomar la antigua práctica de partir el tubérculo antes de enterrarlo.
¿Por qué hay menos semilla?
El año pasado las altas temperaturas alteraron el proceso de tuberización de las patatas en las principales zonas productoras, lo que incidió en el número de semillas producidas. Además, se partía de una superficie dedicada a patata de siembra que había caído un 6% respecto al año anterior.
Esas mayores temperaturas tienen un segundo efecto, de consecuencias aún más importantes: se dan las condiciones para una mayor proliferación de insectos, lo que ha venido a coincidir con la eliminación de insecticidas por parte de la Unión Europea. Como consecuencia, los inspectores que deben certificar patata para su uso como semilla han rechazado numerosos lotes.
Fuente: revistacampo.es