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Las lluvias retrasan la campaña de la papa en Gran Canaria

Los agricultores de la papa en Gran Canaria han retrasado la plantación de unos 2,6 millones de kilos de semilla al inicio de la campaña de verano debido al exceso de lluvias, que ha dejado los suelos anegados y con alto riesgo de pudrición del material vegetal. Esta situación condiciona la campaña más importante del año y podría posponer la recolección, estimada en cerca de 30 millones de kilos, hasta finales del verano.

Las precipitaciones persistentes registradas desde noviembre, por un lado, han permitido llenar estanques, recargar acuíferos y asegurar la disponibilidad de agua a bajo coste; por otro, han impedido el acceso a las fincas y la preparación del terreno.

La imposibilidad de plantar en condiciones adecuadas ha obligado a los productores a paralizar la campaña para evitar pérdidas económicas. Con los terrenos saturados de agua, la siembra conlleva un elevado riesgo de que las semillas se deterioren, lo que comprometería la rentabilidad de la explotación y la estabilidad económica de las familias agricultoras.

Según fuentes técnicas del sector, en estas fechas apenas se ha iniciado la plantación y solo en zonas muy concretas, como algunas áreas de Telde y Guía, cuyos suelos drenan mejor. En un año normal, la actividad comienza en enero y se extiende hasta marzo, con cosechas desde mayo hasta finales de julio. Sin embargo, si las condiciones actuales se prolongan, la recolección podría desplazarse a los meses de agosto y septiembre.

La campaña de verano concentra entre el 60% y el 70% de la producción anual de papa en la isla, con unas 700 hectáreas dedicadas a este cultivo. El retraso generalizado obligará a plantar en un periodo de tiempo más corto, lo que podría provocar una concentración de la cosecha al final del verano y ejercer presión a la baja sobre los precios en el mercado.

El sector descarta, no obstante, problemas de disponibilidad de agua o de semilla esta campaña. Además, la escasa papa almacenada de la cosecha de invierno indica que el mercado está absorbiendo la producción local, lo que reduce el volumen de producto pendiente de comercialización.

Gran Canaria produce en torno al 62% de la papa que consume, mientras que el resto se importa, principalmente del Reino Unido. La producción local cuenta con ventajas como la calidad de los suelos volcánicos, los recursos hídricos y el elevado número de horas de sol, que permiten el cultivo durante gran parte del año.

Fuente: laprovincia.es

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