El mercado belga de la patata sigue marcado por la inestabilidad. Se están llevando a cabo muy pocas transacciones en el mercado libre, hay negociaciones contractuales en curso y se está produciendo una reorientación de las exportaciones. Se está hablando mucho de la situación, pero desde luego tampoco es tan desastrosa como algunos sugieren, según Christophe Vermeulen, director general de Belgapom. "Está la cosa complicada, sí, pero decir que el sector está al borde del colapso y que los productores de patatas no han ganado nada es simplemente falso".
Apenas se negocia, apenas se cotiza
© BelgapomSegún Christophe, la situación en el mercado libre de patatas es francamente complicada. "Prácticamente no hay comercio. A veces tengo que esforzarme mucho para que pueda haber una cotización el viernes por la mañana. La verdad es que no sé si lo conseguiré esta semana, pero a corto plazo creo que los precios seguirán bajando. No espero una mejora inmediata, al menos tal y como yo lo veo. Por supuesto, las cosas pueden cambiar rápido en el sector de la patata, por ejemplo, con un auge de las exportaciones, o con la firma de algunos buenos contratos. Pero es un hecho que la demanda en el mercado libre es muy baja desde hace bastante tiempo".
Lo que ahora está en los almacenes y no se ha contratado podría acabar como excedente al final de la temporada. "Y entonces la pregunta es: ¿qué hacemos con él? Usarlo para alimentación de ganado o para biogás son opciones, pero siguen siendo soluciones con un alcance limitado, sobre todo en un momento en que todo es caro. Las patatas nunca han sido caras, y siguen sin serlo, pero no deja de ser necesario aclarar el tipo de patata al que esto se refiere".
Los contratos se cumplen
Sin embargo, algo que claramente molesta a Christophe es la idea persistente de que todos los productores están sufriendo gravísimas pérdidas. "La gente cree que ningún productor ha ganado nada con las patatas esta temporada y eso es absolutamente falso. Todos los contratos se han cumplido. Se ha contratado alrededor del 80% de la superficie y los precios contractuales para esta temporada se han mantenido bastante estables".
Según él, con un equilibrio sano entre contratos y mercado libre, los productores pueden seguir ganándose bien la vida. "Por supuesto, hay productores que lo han apostado todo por el mercado libre y ahora están teniendo problemas. Es un golpe muy duro, sobre todo para las explotaciones más pequeñas, pero es algo que encaja en los ciclos de la oferta y la demanda en el mundo agrícola".
De los años de vacas gordas a la realidad
Según Christophe, los problemas actuales se inscriben en un patrón cíclico más amplio. "Hemos tenido muchos años de vacas gordas, pero mucha gente parece haber olvidado que también se puede acabar en el otro extremo. En los buenos tiempos, parecía que el crecimiento iba a ser infinito. Incluso en años con malas cosechas, procesábamos todo lo que podíamos, a veces demasiado, con alguna pérdida de calidad, solo para cumplir nuestros contratos y absorber todas las patatas".
"Pero ahora sencillamente no hay demanda adicional. En años flojos, las organizaciones agrarias no tardan en recurrir a la política y parece que hay que rehacer todo el sistema para favorecer al agricultor. Pero las cosas no funcionan así, e incluso pueden volverse en contra, como un boomerang. Eso a veces me preocupa. La gente está siempre exigiendo cosas al comercio y a la industria, pero a menudo falta cooperación para encontrar soluciones, a veces incluso dentro de la propia asociación profesional. Me parece lamentable".
"Tenemos una industria muy buena que sigue teniendo mucho futuro, pero a veces la gente actúa como si hubiera llegado el apocalipsis. Es hora de afrontar la realidad y ser consciente de todo lo que hemos ganado en los últimos 10 años en este floreciente sector belga de la patata".
Centrarse en el mercado de exportación
Según Christophe, se está produciendo una cierta reorientación. "En lo que respecta a la exportación, estamos un poco a la defensiva por primera vez en años. La competencia de Asia y Egipto, entre otros, es cada vez mayor. Por otro lado, también hay oportunidades. Gracias al acuerdo con Mercosur, Latinoamérica podría convertirse en un mercado importante para nosotros. En Brasil y Argentina, la demanda no deja de aumentar. Ellos mismos también están produciendo más que hace unos años, pero como el volumen total de comercio sigue creciendo, sigue habiendo oportunidades para el producto belga de buena calidad. Por supuesto, tendremos que esperar a ver qué tal funciona el acuerdo, si es que sale adelante, y si se produce una reducción de los aranceles para nuestros productos. Esperamos que así sea".
Belgapom también tiene esperanzas puestas en otros posibles acuerdos comerciales, a pesar de los problemas ocasionados por los aranceles estadounidenses a la importación. "La relación con Estados Unidos se había mantenido estable desde hace bastante tiempo, pero desde el último trimestre del año pasado vemos que los aranceles de la administración Trump nos han jugado algunas malas pasadas. Por otro lado, habrá que ver qué nos depara el nuevo acuerdo comercial con la India. Además, he oído que también se va a buscar un nuevo acuerdo comercial con Australia. No cabe duda de que la UE está contribuyendo a la protección de nuestras exportaciones y eso nos da esperanza de cara al futuro".
"Tampoco podemos olvidar que se mantiene la estabilidad en el mercado europeo y que sigue registrándose crecimiento estructural en el mercado. La demanda mundial de productos de patata congelados, sobre todo de patatas fritas, sigue creciendo en torno al 6% anual. Hablamos de volúmenes enormes". Según él, la clave está en recuperar la competitividad. "Tenemos el conocimiento, los contactos y la calidad necesarios, pero nuestra estructura de costes tiene que volver a su cauce".
Bajan los precios de los contratos
El tema de los costes explica también la caída del 17-20% en los precios contractuales propuestos para la temporada de almacenamiento 2026/27. "Es un shock para los productores, lo entiendo, pero hay que ponerlo en perspectiva. Ahora estamos bajando el precio un 17%, pero entre 2022 y 2025, estos subieron alrededor de un 50%. Es algo que la gente olvida muy rápido, y ahora parece que no se cubren los costes, lo cual tampoco es cierto, pero bueno, en el sector estamos también teniendo que hacer frente a los altos precios del petróleo, los costes energéticos y el aumento del 20% de los costes laborales en tres años, que tampoco es moco de pavo".
Christophe también subraya que el declive no implica que haya un exceso de superficie cultivada. "Se está contratando en función de las necesidades, aunque eso sí, esperamos que quede muy claro que este no es el mejor año para ampliar la superficie. Eso no sería beneficioso para nadie, ni para nosotros ni para el productor".
Llamamiento al sentido común de los agricultores
Por último, Christophe aboga por mantener la calma y afrontarlo todo con realismo. "Las patatas todavía tienen que plantarse y crecer. Luego viene el inicio de la temporada temprana, la temporada de almacenamiento... seis semanas de tiempo seco o seis semanas de lluvias pueden marcar la diferencia. Todavía no hay nada decidido".
Reconoce que la rigidez de los contratos está causando agitación. "Por eso revisamos el código de conducta de los contratos de patatas a finales del año pasado. En Belpotato, fijamos plazos claros para que productores y compradores sepan a qué atenerse dentro de un marco definido. Es algo que debería ayudar a que haya claridad".
Su mensaje sigue siendo el mismo: "Tenemos un sector fuerte y con futuro. Es hora de afrontar la realidad, sin ignorar el panorama global y, sobre todo, seguir confiando en el sentido común de los agricultores".
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Christophe Vermeulen
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