Que las condiciones en el mercado de la patata son muy complicadas no debería sorprender a nadie a estas alturas. Bart Nemegheer, de la compañía belga De Aardappelhoeve, también lo ve así. "Es algo que simplemente vamos a tener que superar. Después de dos años buenos, sabíamos que tarde o temprano la cosa podía empeorar, pero que sucedería tan rápido o con tanta intensidad es algo que nadie podía prever. Ni siquiera el sector", declara el productor/comerciante de la empresa de patatas con sede en Tielt.

"En términos de volumen, las cosas siguen yendo más o menos bien, sobre todo gracias a las promociones que están animando a los consumidores a comprar algo más de patatas. Los productos son relativamente baratos, así que se sigue moviendo bastante volumen, a pesar de los bajos precios. Pero hablamos de precios excepcionalmente bajos", explica. Según Bart, el sector se enfrenta ahora al desafío de reconducir la situación. "Tenemos que valorar qué es razonable, qué costes están en juego y cómo justificarlo todo. Esperemos que el año que viene sintamos algo de alivio, aunque tampoco podemos esperar una subida real de los precios. Hay tantas existencias en toda Europa que será complicado que se produzca una recuperación significativa del mercado".
Según el veterano comerciante, algo que sí podría aportar algo positivo sería el retraso en la plantación de patatas nuevas provocado por el mal tiempo en España. "Debido a ello, las patatas tempranas podrían estar disponibles más tarde, lo que nos permitiría escalonar nuestras ventas un poco mejor. Hay suficientes existencias como para poder continuar hasta finales de junio, si la calidad lo permite, y la transición a la nueva cosecha española o alemana también podría retrasarse. Esto podría alargar un poco el periodo de comercialización, aunque sigue habiendo incertidumbre en torno a cómo evolucionará al final el mercado".
La transformación como salida
Entonces, ¿quizás la transformación ofrezca una alternativa rentable al mercado de productos frescos? En los últimos años, la empresa ha estado muy enfocada en su marca de conveniencia The Potato Chef. "Sin duda es algo en lo que vemos futuro. Esperamos que las ventas se recuperen pronto para volver a ser competitivos y retomar la senda del crecimiento de los últimos años. El segmento de la IV gama sin duda desempeña un papel importante en este sentido. Los productos procesados ayudan a que los consumidores sigan consumiendo patatas, algo que también ofrece ventajas en materia de sostenibilidad. Gran parte de nuestra producción propia puede procesarse directamente para consumo humano, por lo que se desperdicia menos. Todo lo que sale de la tierra puede utilizarse de manera sostenible y eso encaja muy bien en nuestra filosofía de empresa".

"No es fácil darle salida a los excedentes, por lo que el procesado ofrece sin duda una solución", prosigue. "The Potato Chef está funcionando muy bien. En Bélgica, hemos reforzado nuestra posición y ya suministramos a la mayoría de retailers. Además, estamos siempre a la caza de oportunidades en diversos mercados de exportación".
Se hace especial hincapié en la innovación y la facilidad de uso. "Por ejemplo, hace poco lanzamos nuestras nuevas patatas gratinadas con la marca. Los productos nuevos funcionan bien porque son fáciles de usar. Estamos siempre innovando, desarrollando nuevos productos y alargando la vida útil de estos para mantener contentos a los clientes. Por supuesto, tampoco son productos caros. Si nos fijamos en los precios de la IV gama en comparación con los precios del kilo, la verdad es que son muy baratos para tratarse de un producto acabado. De todos modos, hay cierta competencia y los precios están bajo cierta presión. Por tanto, estos pueden acabar siendo demasiado bajos en comparación con el mercado fresco. Queda por ver cómo evolucionará esto".
Las patatas ecológicas están en alza, pero el precio sigue siendo crucial
Bart observa una tendencia llamativa en el segmento ecológico. "Las patatas ecológicas están experimentando un crecimiento notable esta temporada, en parte gracias a unos precios algo más bajos, muy próximos a los de los productos convencionales. Ha habido una buena cosecha ecológica que ha garantizado altos rendimientos, a diferencia de otros años en los que hemos tenido a menudo que lidiar con cosechas limitadas y precios altos. La gente tiende a no comprar cuando los precios suben demasiado, pero esta temporada se ha producido un aumento notable de las ventas".
Aun así, el precio sigue siendo el factor decisivo. "Los consumidores siguen fijándose mucho en el precio. Es algo que estamos viendo también con las patatas convencionales, con sacos de 10 kilos a precios bajísimos. Las ventas se disparan, lo que indica que la gente está más que dispuesta a consumir patatas. Es todo una cuestión de precio". Con lo ecológico pasa lo mismo. "Si los precios se mantienen a niveles parecidos a los de los productos convencionales, las perspectivas son excelentes. Ahí está el mayor reto. Por supuesto, siempre habrá gente que opte de manera consciente por lo ecológico, pero la gran mayoría, aun siendo consciente de las ventajas, se echa atrás cuando ve que resulta más caro".

"Objetivos gubernamentales, como el de alcanzar un 5% de superficie ecológica para 2027 en Bélgica, no ayudan a estimular el consumo si el precio en el supermercado sigue siendo más caro. La regulación obligatoria no funciona. Es bueno que el gobierno quiera ayudar, pero por ahora la superficie ecológica sigue estancada en el 1,7%. No se puede obligar, solo fomentar. Pasa lo mismo con las hortalizas. Los precios en ese caso tampoco son muy buenos, y si además se organizan grandes promociones en los supermercados, sobre todo en los holandeses, resulta imposible para los productos ecológicos competir con los precios de los convencionales. Pudiendo comprar 5 kilos de coles de Bruselas convencionales por el precio de 1 kilo de ecológicas, ¿qué harías?".
"Puedes marcarte metas muy ambiciosas, pero al final, necesitas un equilibrio entre la oferta y la demanda para tener un mercado saludable. Los consumidores tienen la última palabra, y por muchas ambiciones que tengas, si un consumidor va al supermercado y ve que el producto ecológico es bastante más caro, a menudo no lo comprará. Al final, no queda otra que tratar de animar a todas las partes de la cadena para crear una situación más favorable y sostenible".
Oportunidades
A pesar de los desafíos actuales, Bart sigue viendo oportunidades en el mercado. "Gestionando las cosechas viejas y nuevas con inteligencia, centrándonos en los productos procesados y ecológicos y con una buena planificación, podemos mejorar las ventas y trabajar de manera más sostenible. Hace falta paciencia y flexibilidad, pero no cabe duda de que el mercado ofrece oportunidades para quienes actúen de forma proactiva".
Para más información:
Bart Nemegheer
De Aardappelhoeve
Putterijstraat 7A
8700 Tielt (Bélgica)
Tel.: +32 (0)477 29 17 84
[email protected]
www.deaardappelhoeve.be