Cuando hablamos con Jan Franje a mediados de febrero, el mercado de la cebolla estaba inusualmente tranquilo. "Estuvimos muy ocupados hasta la segunda semana de enero, pero nunca habíamos estado tan tranquilos como ahora", aseguraba entonces. Para su empresa holandesa, Franje Onions, esto no tiene precedentes. "Nunca nos habíamos visto obligados a dejar de operar. Ahora, al parecer, puede que tengamos que hacerlo durante un día o así".
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Jan no se atreve a especular sobre si las cosas se recuperarán rápidamente. "Obviamente esperamos que sí, pero de momento no veo que eso vaya a ocurrir", señalaba. Según Jan, la creciente autosuficiencia dentro de Europa desempeña un papel importante en este aspecto. Los países amplían cada vez más su superficie y mejoran el almacenamiento, a menudo con ayuda de la tecnología holandesa.
Así pues, la dinámica del mercado está cambiando. "Cada vez es mayor la diferencia entre la actividad del sector de la cebolla en Países Bajos en la primera mitad de la temporada y en la segunda". Jan ya ve cómo algunas instalaciones de envasado terminan su temporada antes de tiempo. "Si esta tendencia continúa, el número no hará más que aumentar", calcula.
Menos oportunidades para las cebollas ecológicas
© Franje Onions Franje Onions dejó de comercializar cebollas ecológicas hace tiempo, porque, dice Franje, el mercado ha cambiado radicalmente. "El comercio ecológico tal y como era antes ya no existe".
Los Países Bajos solían ser los primeros en comercializar cebollas ecológicas; ahora ese cultivo se ha extendido a muchos países. Esos países también pueden almacenar su producto durante más tiempo. "Hoy en día, las cebollas ecológicas holandesas se venden sobre todo a supermercados", dice Jan.
Oportunidades de exportación inciertas
Sin embargo, sostiene que el mercado de la cebolla sigue siendo impredecible. "Todavía hay cebollas, y si la situación lo exige, podemos cambiar rápidamente". Jan señala acontecimientos recientes en otros países que pueden ofrecer oportunidades.
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Por ejemplo, el clima extremo en España y Marruecos hizo que las zanahorias holandesas se exportaran a España. Además, el intenso frío en Polonia congeló sus cebollas de invierno. "Nunca se sabe de dónde vendrán las oportunidades. Debemos exportar a algún sitio, solo que aún no sabemos adónde", explica Jan.
Tecnología y calidad
A pesar de la presión actual del mercado, está razonablemente satisfecho con la calidad de las cebollas. Los lotes malos se quedan sin vender, pero la moderna tecnología de clasificación ayuda a procesar eficazmente los lotes buenos. "Las clasificadoras ópticas pueden clasificar los lotes con rapidez y precisión". Franje ha actualizado recientemente su empresa con máquinas clasificadoras Flikweert. "Esa tecnología sigue evolucionando".
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Por ahora, Jan afronta la nueva temporada con cautela. Aunque algunos productores ya han plantado cebolletas, él espera un poco más. "Hace más frío y hay más humedad que en los últimos años, así que pensamos que es demasiado arriesgado", concluye Jan. (IH)
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