Está usted usando un software que bloquea nuestros anuncios.

Ya que publicamos noticias gratuitamente, dependemos de los ingresos de nuestros banners. Por favor, le rogamos que desactive su bloqueador de anuncios y recargue la página para poder seguir visitando esta web.
¡Gracias!

Haga clic aquí para leer la guía de cómo desactivar su bloqueador de anuncios.

App icon
FreshPublishers
Abrir en la app
ABRIR

El sector del ajo argentino prevé recortes de siembra tras una campaña crítica

El sector del ajo en Argentina, concentrado en la provincia de Mendoza, cierra la campaña 2025 con un balance marcadamente negativo y con perspectivas de ajuste para la próxima siembra. La mayor parte de la producción ya ha sido comercializada —a excepción del volumen almacenado en cámaras frigoríficas—, lo que permite empezar a dimensionar el impacto de una temporada especialmente compleja.

Desde la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajo, Cebolla y Afines (Asocamen) se califica el último ejercicio como uno de los más difíciles de las últimas décadas. Su presidente, Fabián Fusari, señala que el deterioro económico del sector está condicionando ya la nueva campaña, con previsiones de una reducción mínima del 30% en la superficie cultivada debido a la falta de liquidez para afrontar costes básicos como insumos, combustible o preparación de suelos.

El origen de esta situación se remonta a una decisión adoptada por Brasil en octubre del pasado año, cuando dejó de aplicar una medida antidumping sobre el ajo procedente de China. Esta política, que durante años se había renovado con el apoyo de productores brasileños y argentinos, se eliminó con el objetivo de mejorar la competitividad del mercado brasileño, pero ha tenido efectos adversos en toda la región. A ello se suma la exención arancelaria concedida a cuatro empresas chinas, lo que ha facilitado la entrada de producto a precios considerablemente más bajos.

Hasta entonces, las importaciones de ajo fuera del Mercosur estaban gravadas con un arancel fijo por caja y un impuesto adicional del 35%. En la práctica, el ajo chino ha pasado a competir con precios muy por debajo de los costes de producción regionales, lo que, según el sector, hace inviable mantener la competitividad en igualdad de condiciones.

La dependencia del mercado brasileño agrava el escenario, ya que absorbe en torno al 70% de las exportaciones argentinas de ajo. El resto se distribuye entre destinos como Estados Unidos, la Unión Europea, México o Australia. La presión de precios derivada de la entrada de producto chino ha tenido un efecto dominó, obligando a renegociar contratos en otros mercados internacionales.

Como consecuencia, los valores pactados han sufrido recortes de entre el 40% y el 50%, situándose en niveles que, en muchos casos, no cubren los costes de producción. Esta situación ha tensionado tanto a productores como a empresas de empaque, generando un deterioro financiero generalizado en el sector.

Pese a este contexto, desde Asocamen se subraya que el ajo mendocino mantiene ventajas competitivas en términos de calidad, gracias a sus características organolépticas y a las condiciones agroclimáticas de la región. No obstante, la capacidad de China para producir a bajo coste sigue marcando la dinámica del mercado internacional.

Ante este escenario, las autoridades provinciales, en coordinación con organismos de promoción exterior y el Gobierno nacional, trabajan en iniciativas para revisar la política comercial brasileña y reforzar los controles sobre las importaciones. El objetivo es recuperar cierto equilibrio en el mercado y evitar un mayor deterioro de una actividad clave para las economías regionales.

Fuente: bichosdecampo.com

Artículos relacionados → Ver más