Un Análisis del Riesgo de la Importación (ARI) publicado por el Departamento de Agricultura, Pesca y Silvicultura (DAFF, por sus siglas en inglés) del Gobierno australiano en junio, recomendaba permitir el acceso de piñas frescas y sin tallo de Malasia. La industria australiana de la piña mantiene opiniones opuestas.
El cultivo australiano de la piña, en primer lugar, ha demostrado ser capaz de satisfacer la demanda nacional y producir durante todo el año. No es esto lo que inquieta al organismo de representación de la industria, Growcom, y a sus socios; están más preocupados sobre lo que, afirman, es una grave amenaza de bioseguridad derivada de las importaciones. Malasia, al contrario que Australia, es un huésped reticente del patógeno Erwinia chrysanthemi (Dickeya), que causa pudrición bacteriana del corazón y el colapso de la fruta.
En respuesta al DAFF, Growcom señala inconsistencias observadas entre el ARI y el Plan Nacional de Bioseguridad de la Industria de la Piña, realizado en colaboración por las dos partes en 2008. En cuanto al plan, cabe destacar la afirmación de que el Dickeya representa una de las cinco amenazas principales para el sector y que su entrada es probable y su propagación es segura, por lo que son necesarias medidas de gestión preventivas.
Lana Baskerville, de Growcom, explica que el enfoque del DAFF está basado en la necesidad de que la industria demuestre que existe un riesgo, partiendo así del punto en el que se asume que el peligro es reducido.
"Dado que la mayoría de proyectos de investigación requieren años para su finalización y que la industria solo toma consciencia de las potenciales amenazas de bioseguridad cuando se realiza una solicitud o se anuncia un proceso ARI, las oportunidades de realizar las investigaciones requeridas antes de que se complete el ARI final, son escasas o nulas.
"Los reguladores deben reconocer que los miembros de la industria son quienes corren el riesgo, no Bioseguridad del DAff ni los proponentes (del producto importado)".
A pesar de las preocupaciones, Growcom aclara que no se opone a las importaciones, simplemente advierte de que se necesita una evaluación de riesgos más completa para garantizar la protección de la industria frente a auténticas amenazas de bioseguridad. Dicho esto, hay más preocupaciones en la industria aparte de la bioseguridad. Existe la posibilidad, por ejemplo, de que las piñas importadas afecten en la capacidad de los productores domésticos de generar beneficios, especialmente si los minoristas escogen sacar partido de la disponibilidad de mercancías más baratas, descuidando así la calidad. Lana opina que esto no beneficiaría al consumidor ni en términos de frescura ni, potencialmente, de costes.
"Las importaciones de Malasia no harán que los precios de la fruta en las tiendas disminuyan, sino que probablemente causarán un efecto retroceso que reducirá los precios para los productores australianos. Esto podría ocasionar que las instalaciones y las comunidades fueran inviables", explica Lana.
"La industria australiana de la piña se siente orgullosa de progresar continuamente hacia unas prácticas medioambiental y socialmente sostenibles, a pesar de que es más difícil (y en ocasiones imposible) competir con las mercancías de importación cultivadas sin tener en cuenta los mismos estándares".
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