El inicio de la temporada 2025/26 de exportaciones de cerezas argentinas muestra un escenario complejo, marcado por la caída de los volúmenes exportados, el impacto climático y un cambio en la distribución de destinos. Según datos del Senasa, durante el último trimestre del año se exportaron poco más de 3.760 toneladas, lo que representa un descenso interanual del 38% y una caída del 19% respecto al promedio de los últimos cinco años para ese período.
El registro de 2025 es el más bajo desde 2019, cuando se exportaron 3.470 toneladas, y contrasta con las más de 6.000 toneladas colocadas en el último trimestre de 2024, que marcaban el mejor desempeño reciente. La caída se atribuye principalmente a factores climáticos, con tormentas de lluvia y granizo que afectaron gravemente las zonas productoras, especialmente en el norte de la Patagonia. Estos eventos provocaron daños en la fruta, por lo que parte de la cosecha se destinó al mercado interno para minimizar pérdidas.
El cambio en la matriz de destinos es otro factor relevante. Durante el último trimestre de 2024, China concentraba el 36% de las exportaciones, mientras que Estados Unidos recibía el 30%. En 2025, Estados Unidos lideró con el 36% de la oferta exportable, mientras que China descendió al 26%. Esta variación refleja una decisión de los exportadores argentinos de reducir la exposición al mercado chino, luego de la caída de precios registrada el año anterior por la sobreoferta, principalmente proveniente de Chile, y por problemas de calidad en parte de la fruta.
El comportamiento del mercado chino muestra, además, que la mayor proporción de la fruta presenta características heterogéneas, con variaciones en calibre, firmeza y condición, lo que impacta en los precios finales. En valores absolutos, las exportaciones a China cayeron un 60% interanual, equivalentes a unas 1.200 toneladas menos, mientras que los envíos a Estados Unidos descendieron un 25%, aproximadamente 500 toneladas menos que en el mismo período de 2024.
Por provincias, Río Negro registró 1.230 toneladas exportadas, un 50% menos que en 2024, y su participación en el total cayó del 41% al 33%. Neuquén disminuyó un 65%, pasando de 1.448 a 518 toneladas, y su participación en la matriz exportadora bajó del 25% al 14%. Mendoza también mostró descensos en términos absolutos, aunque mantuvo su participación relativa. Por el contrario, Chubut concentró el 39% del total exportado, incrementando su participación en casi 20 puntos porcentuales gracias a mejores condiciones climáticas.
La temporada 2025/26 también se caracteriza por un calendario más corto, con cosechas más tempranas y aceleradas para rescatar la mayor cantidad posible de fruta en condiciones aceptables. No obstante, los daños climáticos limitaron la recuperación de los volúmenes. El sector anticipa que la tendencia negativa se mantendrá durante enero y febrero, sin señales de una recuperación inmediata.
En este contexto, la cereza argentina enfrenta el desafío de recomponer volúmenes, recuperar mercados y reducir la vulnerabilidad frente a eventos climáticos extremos que, cada año, se presentan con mayor frecuencia.
Fuente: masp.lmneuquen.com