Las principales organizaciones agrarias de la Comunitat Valenciana han reaccionado con preocupación al respaldo del Consejo de la Unión Europea al acuerdo comercial entre la UE y los países del Mercosur, aprobado por mayoría cualificada pese a la oposición de varios Estados miembros. Tanto La Unió Llauradora i Ramadera como la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) coinciden en señalar los riesgos del tratado para el sector primario, aunque subrayan distintos aspectos del proceso y de sus posibles consecuencias.
Por un lado, La Unió Llauradora i Ramadera denuncia que el acuerdo haya salido adelante sin garantizar una protección efectiva para los agricultores y ganaderos valencianos. La organización lamenta que España haya votado a favor del tratado, a diferencia de países como Francia, Irlanda, Hungría o Polonia, y considera que esta posición deja al campo valenciano en una situación de clara vulnerabilidad. A su juicio, la agricultura vuelve a ser utilizada como moneda de cambio en la política comercial europea.
La Unió cuestiona la validez real de las salvaguardias anunciadas por Bruselas y advierte de que, sin compromisos claros por parte de los países del Mercosur, estas cláusulas corren el riesgo de quedarse en una "promesa vacía". Recuerda que, en la práctica, las medidas de salvaguarda para productos en fresco suelen activarse cuando el daño ya está hecho. Además, alerta de que el acuerdo permite la entrada de productos que no cumplen las mismas exigencias sanitarias, ambientales y de bienestar animal que se imponen a los productores europeos, lo que supone competencia desleal.
La organización añade que, según un estudio propio, la balanza comercial agraria entre España y los países del Mercosur es claramente deficitaria en los productos más sensibles. Destacan especialmente el arroz, los cítricos, así como varios sectores ganaderos, y advierten de que el futuro desmantelamiento arancelario podría agravar aún más el impacto sobre las explotaciones valencianas.
Por su parte, AVA-ASAJA ha expresado su "honda preocupación" tras conocerse que el COREPER II ha dado luz verde tanto a la firma del acuerdo como a la reducción del umbral de activación de las salvaguardias agrícolas hasta el 5%. Aunque considera este último punto un avance técnico, la organización advierte de que será insuficiente si no se aplica de forma automática, ágil y con controles efectivos en frontera.
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, denuncia que el acuerdo fomenta la competencia desleal al no exigir reciprocidad a las importaciones procedentes de Sudamérica, y alerta de que esta situación puede provocar la desaparición de agricultores y ganaderos valencianos, con consecuencias también para los consumidores. En la misma línea, ASAJA Nacional subraya que no se opone al comercio internacional, sino a los acuerdos que no garantizan igualdad de condiciones en sanidad, sostenibilidad y bienestar animal.
AVA-ASAJA insiste además en que la escasa proporción de controles en frontera pone en duda la eficacia real de las salvaguardias y considera que el acuerdo supone un riesgo para sectores clave como la ganadería, el arroz, los cítricos o la apicultura.
Ambas organizaciones recuerdan que el acuerdo aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo, una fase que consideran decisiva. En este contexto, anuncian que intensificarán su acción reivindicativa y política para exigir cláusulas espejo obligatorias, controles reales y una protección efectiva del modelo agrario europeo, aunque cada una lo hará desde sus propios planteamientos y líneas de actuación.
Fuente: La Unió y Ava-Asaja