La poda es una práctica fundamental para el equilibrio productivo de los campos frutales, pero hoy en día se hace más compleja por la escasez de mano de obra, así como por la creciente heterogeneidad de las plantaciones y de los costes. De hecho, la diferencia de edad, variedad, vigor y conducción de los árboles dificultan la aplicación de una única estrategia de poda.
"Hoy en día, quienes trabajan con frutales tienen que enfrentarse a situaciones muy diversas incluso dentro de la misma finca", explica Fabrizio Bertoluzzo, fundador de BFM Italia, una empresa que diseña y construye maquinaria agrícola y la exporta a todo el mundo. "En los últimos años, la complejidad agronómica ha ido acompañada de una problemática organizativa cada vez más evidente: la escasez de mano de obra cualificada. Encontrar personal cualificado para la poda se ha convertido en una tarea difícil, sobre todo en periodos de alta concentración de trabajo. Esto lleva a muchas explotaciones y contratistas a tener que concentrar las labores en periodos de tiempo cada vez más comprimidos, con el riesgo de que se produzcan retrasos o de que la gestión de los árboles no sea óptima".
© BFM SRL DI BERTOLUZZO FABRIZIO & C.
Uno de los aspectos más críticos en la poda mecanizada es la gestión de la altura de corte. Una altura de corte fija no tiene en cuenta las diferencias estructurales de las plantas y puede dar lugar a intervenciones incoherentes desde el punto de vista agronómico.
© BFM SRL DI BERTOLUZZO FABRIZIO & C.La podadora CMFF de BFM está diseñada para ofrecer una altura de corte variable, compacidad y rapidez operativa gracias a la posibilidad de ajustar la altura de corte en función de la estructura de la finca y de la fase productiva del árbol.
"La máquina debe adaptarse a los árboles, y no al revés. La altura de corte variable permite reducir las correcciones manuales y optimizar el tiempo de trabajo, sin comprometer la calidad agronómica. El resultado es una poda más uniforme y un ahorro real de tiempo, lo cual es de particular importancia cuando hay escasez de mano de obra".
Además de la flexibilidad operativa, la CMFF también se ha diseñado para ser compacta y segura durante los desplazamientos, lo que resulta especialmente relevante para las explotaciones agrícolas y los contratistas que se desplazan con frecuencia entre diferentes parcelas.
"Una máquina diseñada para ser compacta durante el transporte mejora la seguridad vial, reduce los esfuerzos mecánicos sobre la estructura y ayuda a conservar la máquina a lo largo del tiempo. La compacidad se convierte así en un elemento funcional tanto para el bienestar de la máquina como para la organización diaria del trabajo. Todas estas ventajas permiten transformar la poda en una labor más previsible, programable y económicamente sostenible", concluye Bertoluzzo.
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