La posible congelación del acuerdo arancelario entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos ha reavivado la incertidumbre en el sector agroalimentario español, que mantiene una actitud prudente pese a no figurar entre los ocho países europeos directamente amenazados por Washington.
La tensión surge en torno a la soberanía de Groenlandia. El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció el pasado sábado que impondrá, a partir del 1 de febrero, un arancel del 10% a los productos procedentes de los países europeos que han enviado tropas a Groenlandia, con un incremento hasta el 25% en junio, manteniéndose vigente hasta que se cierre un acuerdo sobre la compra de Groenlandia por parte de Estados Unidos.
Los países afectados son Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido. En los estados de la UE, la política comercial depende de la Comisión Europea, que ya ha señalado que Westá preparada para responderW a posibles nuevos aranceles, aunque prioriza alcanzar una solución diplomática.
El Parlamento Europeo podría decidir esta semana congelar el acuerdo alcanzado el pasado julio entre la UE y Estados Unidos, que contempla un arancel único del 15% para la mayoría de productos europeos y acceso libre para los estadounidenses.
Las exportaciones agroalimentarias españolas a Estados Unidos sumaron 2.710 millones de euros entre enero y octubre de 2025, lo que representa un descenso del 9% respecto al mismo periodo del año anterior, según los últimos datos oficiales. El acuerdo arancelario aún requiere ratificación final, y el miércoles se votarán los siguientes pasos en la Eurocámara, incluyendo la posibilidad de su congelación, apoyada por los principales grupos.
En respuesta a la tensión comercial, los líderes europeos celebrarán este jueves una cumbre extraordinaria para evaluar posibles represalias por un valor aproximado de 93.000 millones de euros contra importaciones de Estados Unidos. Esta lista, preparada el año pasado, había sido suspendida hasta el 6 de febrero en el marco de las negociaciones con Washington y podría activarse nuevamente. Además, la UE contempla el uso del instrumento contra la coerción económica de terceros países, creado en 2023 y nunca antes utilizado.
Carlos Franco, consultor de ERA Group España, explicó a Efeagro que, aunque "el conflicto comercial no señale directamente a España, este puede tener unos efectos que se propaguen a través de las cadenas de suministro globales".
Fuente: efeagro.com