Dos semanas después, las aguas de las inundaciones que anegaron los campos se han retirado: en algunas zonas, se esperan "grandes problemas" de oleocelosis en limones, mientras que los programas de fumigación contra la mancha negra de los cítricos se vieron interrumpidos al ser impracticables las plantaciones y por los daños en las carreteras, lo cual, según ha advertido un exportador, podría aumentar la presión de la enfermedad sobre la fruta temprana.
Los retailers sudafricanos confirman que, desde diciembre, el suministro de limones ha sido limitado. "Las lluvias han afectado a muchos productos, como limones, mangos, patatas, pimientos, cebollas, tomates y melones", afirma un encargado de compras del retail.
Los cítricos se cultivan en toda Sudáfrica y, aunque algunas zonas se han visto muy afectadas, en otras, las cuadrillas están llevando a cabo tareas de envasado de limones, mientras que los pomelos están alcanzando buenos calibres gracias a las abundantes lluvias.
"La mayor ventaja para los clientes que hacen negocios con Sudáfrica es que la producción sudafricana tiene una gran dispersión geográfica", afirma Peter Nicholson, de Alicedale Estate, en Tshipise, provincia de Limpopo. En su distrito, la lluvia fue una bendición, no un desastre.
"En mi finca, el impacto fue mínimo. Las cosechas son buenas, la calidad es buena", afirma. "Empezamos un poco más tarde, pero ahora estamos envasando. En estos momentos, el mundo pide limones a gritos, así que estamos en una posición muy afortunada".
© Carolize Jansen | FreshPlaza.es
El año pasado, el mercado de limones estuvo vacío durante toda la temporada. "Creo que tendremos un mercado estable en el que la oferta y la demanda estarán bien equilibradas. Sería engañoso decir que es un desastre total para los limones", asegura, y añade que la sequía que se está desarrollando en el Cabo Occidental podría ser potencialmente más preocupante para las perspectivas de la temporada que la lluvia caída en el norte.