Las últimas borrascas que están afectando a Andalucía han provocado más de 10.000 incidencias y el desalojo de más de 11.000 andaluces de sus viviendas, además de "pérdidas y daños millonarios en infraestructuras que afectan a los principales sectores económicos de la comunidad autónoma", han señalado desde el Gobierno autonómico, advirtiendo de que "hasta que no baje el agua" hay zonas en las que no se sabrán exactamente cuáles son las consecuencias reales en el campo.
Aunque la Consejería de Agricultura ya habla de pérdidas del 20% de la producción agrícola andaluza, que ya es una catástrofe, COAG advierte de que "estos datos se van a quedar cortos, ya que los temporales no han terminado, siguen produciéndose desembalses y aún quedan daños por aflorar. El impacto económico podría supera los 3.000 millones de euros. Se habla de que alrededor de un 75% de la producción agraria andaluza está afectada en un grado u otro.

En la provincia más oriental de la comunidad, Almería, las lluvias han generado "notables efectos fúngicos y de pudrición en los cultivos", explica el gerente de Coexphal, Luis Miguel Fernández. "No obstante, la presencia de viento durante estos días ha contribuido a mitigar estos efectos, favoreciendo el secado de las plantas y reduciendo así la proliferación de patógenos fúngicos. En este contexto, el viento actúa como un elemento clave para contrarrestar los efectos de la humedad excesiva".
El aspecto más desfavorable para los productores almerienses es la falta de luz solar. "La sucesión de días nublados está limitando la capacidad fotosintética de las plantas, lo que se ha traducido en una disminución del rendimiento. Se estima que la producción se ha reducido un 20% aproximadamente en comparación con la misma época de la campaña anterior. Mientras que anteriormente las recolecciones se realizaban dos veces por semana, la frecuencia actual ha descendido a aproximadamente una vez cada diez días".

En cuanto a las infraestructuras agrícolas, se han registrado algunos daños, especialmente en la zona de Dalías, donde han caído ciertos invernaderos antiguos. También se han producido roturas de plásticos, "aunque, en general, no se han reportado incidencias de gravedad considerable".
"A pesar de este contexto meteorológico, el modelo de producción en invernadero vuelve a demostrar su fortaleza", ha remarcado. "La estructura protegida permite salvaguardar plantas y frutos frente a fenómenos climáticos extremos, reduciendo riesgos y garantizando la continuidad del suministro. Este sistema, altamente eficiente y sostenible, asegura que Europa siga recibiendo hortalizas frescas incluso en los momentos más complicados del invierno, poniendo de manifiesto la resiliencia y capacidad de respuesta del sector".
Invernaderos destrozados y crisis de oferta de frutos rojos en Huelva
Mientras los representantes del sector de los frutos rojos de Huelva, junto con la participación de empresas y cooperativas productoras y comercializadoras, se encontraban en la feria internacional Fruit Logistica, en Berlín, Huelva volvía a recibir la embestida de otro fuerte temporal, la borrasca Marta, que ha dejado todavía más tocado a un sector que viene sufriendo el impacto de una climatología adversa desde el inicio de la campaña.
"Vuelve a llover sobre mojado", manifiesta Rafael Domínguez, gerente de Freshuelva, la Asociación Onubense de Productores y Exportadores de Fresa. "Todavía no nos habíamos terminado de recuperar de los daños que dejó la borrasca Kristin a finales de enero, cuando veníamos de sufrir de un tiempo demasiado lluvioso y frío desde el inicio de la campaña y ahora, la borrasca Marta nos ha golpeado bien fuerte".
El temporal a vuelto a causar destrozos en infraestructuras de invernaderos y túneles para el cultivo de fresa, frambuesa, arándanos y moras, destruyendo una cantidad importante de fruta en plantaciones ubicadas en distintos puntos de la provincia. Han vuelto a anegarse campos y caminos que han impedido el acceso a plantaciones.
Además de la fruta que se ha perdido directamente en el campo, está habiendo mucho destrío también en el almacén. "En estos momentos estamos recolectando en campo un 50% del volumen que solemos tener en estas fechas. Y de ese 50%, tenemos un porcentaje elevado de destrío, principalmente por la podredumbre que causa el exceso de humedad. Así pues, los volúmenes que llegan al mercado en fresco son muy limitados, teniendo en cuenta los costes de recolección y manipulación", explica Rafael Domínguez.
"La situación es muy preocupante y para muchos está siendo verdaderamente ruinoso, con una oferta realmente deficitaria desde España y Marruecos, donde se enfrentan a una situación similar y que están aprovechando otros orígenes, como Grecia, para posicionarse en los mercados europeos, especialmente en Alemania", indica el gerente de Freshuelva.
"Además, cabe recordar que el trafico naval en el estrecho ha estado cerrado durante muchos días y que solo se ha abierto recientemente, con lo cual no estamos recibiendo la suficiente mano de obra procedente de Marruecos", añade.
"Desde Freshuelva estamos solicitando a la Junta de Andalucía que nos incluya en el paquete de medidas de ayuda para las zonas afectadas por el temporal, del que tardaremos al menos dos semanas en recobrar cierta normalidad", avanza Rafael Domínguez.
Mientras tanto, en la provincia tampoco se han podido desarrollar con normalidad las tareas de recolección de cítricos y aguacate, que se encuentran en plena campaña.
Situación crítica para la campaña de cítricos en la Vega del Guadalquivir, en Córdoba
Las persistentes lluvias en la Vega del Guadalquivir están provocando una grave crisis en Palma del Río, cuyo principal motor económico, la agricultura —especialmente el sector citrícola—, se encuentra seriamente amenazado. Las crecidas de los ríos Genil y Guadalquivir han anegado numerosas huertas, impidiendo la recolección y saturando unos suelos incapaces de absorber más agua.
El presidente de Palmanaranja, Antonio Carmona, califica la situación de "crítica" para el suministro de fruta. Actualmente, los almacenes funcionan solo al 40% o 50% de su capacidad y las previsiones de lluvia dificultan la reanudación de la recolección, lo que podría dejar sin stock a muchas empresas dedicadas a la distribución nacional e internacional. Este parón favorece además la entrada de fruta de países terceros para cubrir la falta de producto local.
Ante esta situación, algunas cuadrillas han trabajado de forma intermitente, aprovechando los escasos intervalos sin lluvia, incluso bajo chubascos. Para muchas familias del municipio, cuya principal fuente de ingresos depende de los cítricos, la paralización del trabajo supone un grave problema económico.
El impacto social ya es evidente. La alcaldesa, Matilde Esteo, ha informado de un aumento drástico en las solicitudes de ayuda alimentaria gestionadas por Cruz Roja. De unas 15 solicitudes previas al temporal se ha pasado a cerca de 200, lo que refleja el alcance de la crisis entre las familias más vulnerables.
En el ámbito agrícola, el exceso de agua, la humedad, el viento y episodios de granizo están deteriorando gravemente la fruta. Los ataques de hongos provocan la caída de las naranjas, mientras que la imposibilidad de acceder a las explotaciones impide aplicar tratamientos fitosanitarios. Los daños son especialmente graves en las huertas próximas a los ríos, donde las inundaciones pueden afectar no solo a la cosecha actual, sino también a campañas futuras.
A las pérdidas iniciales previstas del 40% en la producción del Valle del Guadalquivir se podría sumar entre un 5% y un 10% adicional debido a este temporal. Como nota positiva, las abundantes lluvias han permitido una notable recuperación de las reservas hídricas, lo que augura una próxima campaña de riego sin restricciones.
Daños en en infraestructuras, aguacate, cítricos y flor cortada en Cádiz
En Cádiz, las inundaciones afectan a miles de hectáreas, con cultivos de hortícolas, flor cortada, aguacate, cítricos, entre otros, además de graves daños en infraestructuras agrarias.
Los agricultores del Valle del Guadiaro encaran uno de los inviernos más devastadores de los últimos años tras el encadenamiento de intensas borrascas que han provocado graves inundaciones y daños millonarios en el campo. Las crecidas de los ríos Guadiaro y Hozgarganta han anegado explotaciones agrícolas, afectando principalmente a cultivos de aguacate y cítricos, además de causar desperfectos en naves, aperos y equipamientos.
© Alcoaxarquia
Este lunes, numerosas explotaciones iniciarán los trámites con los seguros para evaluar unas pérdidas que ya se prevén muy elevadas. Según explica José Andrés Ramos Blanquer, director técnico de Agropeco y secretario de la Comunidad de Regantes de San Pablo de Buceite, la borrasca Francis ya había destruido más del 30% de la producción en municipios como San Martín del Tesorillo, Jimena o Castellar. Tras el paso de otras siete borrascas en apenas cinco semanas, las pérdidas continúan aumentando. De las 4.000 hectáreas de regadío del valle, unas 2.000 estarían afectadas, a las que se suman importantes daños en cerca de 1.500 hectáreas de secano.
En Málaga, aunque el agua está siendo beneficiosa en términos generales, se están registrando daños en accesos y explotaciones de aguacate y mango, especialmente en zonas de la Serranía de Ronda y la Costa del Sol occidental, donde el temporal ha sido más intenso. La consecución de lluvias en las zonas aguacateras han dificultado en gran manera las tareas de recolección y contribuyendo a que la oferta española esté siendo limitada.
En Granada, las lluvias y el viento están afectando a hortícolas, olivar, subtropicales y frutales, con daños en plásticos y estructuras, derrumbes de taludes, aparición de enfermedades y fruta caída al suelo, especialmente en el aguacate, en plena campaña de recolección.
Cooperativas Agroalimentarias de Granada (FAECA) evalúa los daños provocados por las recientes inundaciones registradas en distintos puntos de la provincia, con especial incidencia en el municipio de Huétor Tájar, donde se han visto afectadas varias explotaciones de espárrago verde.
En Sevilla, la situación es "crítica", con mermas graves de producción, imposibilidad de realizar siembras de herbáceos, importantes pérdidas en el olivar y una fuerte afección a hortícolas y flor cortada, sectores especialmente sensibles al exceso de humedad.