En un contexto en el que los mercados internacionales demandan cada vez más fruta premium (de elevado calibre y excelente sabor) en combinación con altos rendimientos, la elección de la variedad se ha convertido en una decisión estratégica para los productores de arándanos. "Gracias a ello, la variedad Blue Maldiva, desarrollada por Planasa, sigue ganando protagonismo en regiones muy diferentes del mundo", explican desde la compañía.
Desde México hasta China, pasando por otras localizaciones como Marruecos o el sur de África, agricultores con realidades agronómicas muy distintas coinciden en señalar "el alto rendimiento, la calidad de fruta y la eficiencia productiva de esta genética".
© Plantas de Navara S.A. (Planasa)
Blue Maldiva en México: eficiencia productiva y rentabilidad en Ahualulco
En Ahualulco, México, la experiencia con Blue Maldiva también ha supuesto un punto de inflexión para los productores locales. De acuerdo con Planasa, "tras trabajar con diferentes variedades y enfrentarse a problemas de sanidad vegetal y calidad insuficiente para los mercados de exportación, la búsqueda de una alternativa más eficiente condujo a la incorporación de Blue Maldiva".
Según explica José Urbina, la variedad destaca por ofrecer una fruta de gran tamaño, excelente firmeza, dulzor y sabor, cualidades imprescindibles para el comercio internacional. Entre el 60 y el 80% de la producción corresponde a fruta Jumbo, lo que garantiza una cosecha prácticamente en su totalidad exportable.
© Plantas de Navara S.A. (Planasa) Otro de los aspectos diferenciales es su arquitectura vegetal. A diferencia de otras variedades que desarrollan arbustos muy voluminosos, Blue Maldiva presenta un crecimiento más contenido, lo que permite concentrar la energía de la planta en la producción de fruta.
"Un solo racimo de Blue Maldiva puede equivaler productivamente a decenas de ramas de variedades anteriores que producían calibres más pequeños", señala Urbina.
Esta eficiencia se ve reforzada por su precocidad: a los 150 días tras la poda, las plantas ya se encuentran en plena producción. Además, los requerimientos de insumos son menores, tanto en nutrición como en aplicaciones fitosanitarias, gracias a su baja susceptibilidad a plagas y enfermedades.
En términos de consumo de agua, mientras Blue Maldiva requiere en torno a 200 litros por hectárea, otras variedades pueden alcanzar los 600 litros, "lo que convierte a esta genética en una opción más sostenible y rentable", apuntan desde Planasa. "La cosecha es otro punto a favor. El gran calibre y la uniformidad del fruto facilitan el trabajo en campo, permitiendo recolectar más kilos por jornal y optimizar la mano de obra".
La adaptación a las condiciones locales se ha visto acompañada por un trabajo técnico continuo junto a los ingenieros de Planasa, con visitas periódicas para ajustar programas de nutrición, detectar posibles incidencias y optimizar el manejo del cultivo.
Para José Urbina, la conclusión es clara: "Es una variedad muy productiva que realmente no nos va a quedar abajo en producción".
Rendimiento en zonas de alta altitud en China
En la provincia china de Yunnan, Xiaobao Ge, responsable de Yunnan Baoming Agriculture, gestiona una finca de 30 hectáreas situada a casi 1.900 metros sobre el nivel del mar, una altitud que marca de forma decisiva el perfil organoléptico del arándano.
"A esta altura, el sabor de la fruta es mejor, más aromático y dulce, y el fruto resulta también más crujiente. En comparación con zonas de menor altitud, el comportamiento es mucho más destacado", explica.
Antes de apostar por la genética de Planasa, el equipo llevó a cabo un exhaustivo proceso de evaluación, comparando distintas variedades y analizando su respuesta en diferentes condiciones productivas. Finalmente, varios factores inclinaron la balanza hacia Blue Maldiva: su elevada productividad, el alto porcentaje de fruta de gran calibre y la buena resistencia a enfermedades, que facilita el manejo del cultivo. "Pero lo más importante es que el rendimiento económico global es muy positivo", subraya Xiaobao Ge.
© Plantas de Navara S.A. (Planasa)
Durante las evaluaciones en campo, los calibres obtenidos han sido uno de los aspectos más llamativos. Incluso en estados tempranos de maduración, los frutos alcanzan calibres 18+ y 20+, con más del 80% de la producción superando el calibre 22 mm. En las mediciones también se registran frutas de 25+ e incluso de 27 mm, lo que confirma el elevado porcentaje de fruta grande.
"Blue Maldiva me gusta mucho en su conjunto y estoy muy satisfecho con su comportamiento", concluye.
Estos testimonios de productores en China y México, además del buen rendimiento en otros lugares como España, Marruecos, Perú y el sur de África, reflejan cómo variedades como Blue Maldiva están contribuyendo a mejorar la rentabilidad de las explotaciones y a responder a las exigencias de los mercados más competitivos, reforzando el papel de la genética como uno de los pilares clave para el futuro del sector del arándano a nivel mundial.
Para más información:
Planasa
www.planasa.com