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La avellana se presenta en Chile como alternativa al cultivo de cereza

Después de una década de bonanza para la cereza chilena, el sector frutícola nacional atraviesa un periodo de ajuste. Durante años, el Año Nuevo Chino se consolidó como el momento de mayor demanda para la fruta, concentrando cerca del 90% de las exportaciones y alcanzando precios récord. Sin embargo, la temporada reciente no logró compensar el fuerte retroceso de 2025, considerado por la industria como la peor campaña en la historia del cultivo, dejando claro que el ciclo de expansión llegó a su fin.

En este contexto, el avellano europeo ha emergido como una alternativa atractiva para los agricultores. El valor de las exportaciones de avellanas ha mostrado un crecimiento explosivo, pasando de 73 millones de dólares en 2018 a 505 millones en 2025, equivalente a un aumento cercano al 590%. Solo entre 2024 y 2025, el valor exportado se triplicó, y en enero de 2026 se registró un aumento interanual de 750%.

El crecimiento se refleja también en la superficie cultivada, que aumentó de 8.686 hectáreas en 2014 a 49.263 en 2025, según datos de Odepa. La Región del Maule lidera con más de 21.000 hectáreas, seguida por La Araucanía y Ñuble, consolidando un polo productivo concentrado en el centro-sur del país. La expansión ha sido impulsada por la demanda internacional, especialmente de la industria confitera, con Italia como principal comprador, mientras que mercados como Francia y China comienzan a mostrar interés.

La avellana resulta atractiva para los productores por sus menores costos iniciales, alta mecanización y menor dependencia de mano de obra, factores clave frente a los desafíos actuales del agro. Walker proyecta que la superficie plantada podría aumentar hasta 70.000-75.000 hectáreas en los próximos tres o cuatro años. Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, coincide en el potencial del cultivo: "Es un producto extraordinario en cuanto a calidad y representa muy bien lo que Chile ofrece al mundo. El volumen de hectáreas plantadas debería ir creciendo significativamente".

El fenómeno de migración desde los cerezos hacia el avellano europeo ya es visible en zonas como Curicó y más al sur, motivado por la demanda de grandes compañías como Ferrero y Nestlé, así como por dificultades climáticas en productores tradicionales como Turquía e Italia. Chile se ha consolidado como el segundo productor mundial, superando las 100.000 toneladas, y productores locales como Christian Chadwick estiman que el país está en camino de convertirse en el mayor exportador de avellanas premium del mundo.

Así, mientras la cereza entra en una fase de ajuste y reconversión, el avellano europeo se consolida como la apuesta más sólida para la fruticultura chilena, marcando un cambio estructural en los cultivos con mayor proyección de exportación.

Fuente: emol.com

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