En el marco de un directorio ampliado del Comité del Kiwi (CdK), su presidente, Carlos Cruzat, presentó a exportadores y productores los lineamientos estratégicos para 2026, junto con una hoja de ruta que pone el acento en elevar la calidad y aumentar la producción nacional en los próximos cinco y diez años.
Para la temporada 2026, las proyecciones apuntan a exportaciones cercanas a las 170.000 toneladas, lo que implicaría un crecimiento de entre el 16% y el 20% respecto al ciclo anterior. Según Cruzat, este incremento deberá ir acompañado de una construcción de fruta acorde a las exigencias del mercado y de un refuerzo de las acciones promocionales en destinos considerados prioritarios, como India, Estados Unidos, México y Brasil.
Uno de los ejes centrales de la presentación fue la actualización del Programa de Aseguramiento de Madurez, que contempla un aumento de los parámetros mínimos de cosecha a fin de situar la fruta chilena por encima de los estándares internacionales y asegurar una mejor experiencia de consumo.
Así, la fruta deberá ingresar a las centrales con al menos 6,2 °Brix y 16% de materia seca. Se contemplan excepciones temporales para zonas cálidas como Valparaíso, donde el mínimo será de 5,5 °Brix y 15,5% de materia seca, mientras que en zonas frías se exigirá un piso de 6,5 °Brix.
El Comité, además, reforzará el soporte técnico mediante herramientas como KiwiTech, monitoreos de huertos y jornadas técnicas, además de avanzar en la apertura de mercados como India e Israel.
La visión macro de la industria fue abordada por Iván Marambio, presidente de Frutas de Chile, quien insistió en que el crecimiento debe ir acompañado de mejoras sustanciales en calidad y competitividad.
Desde el ámbito técnico, Raimundo Cuevas, representante de Abud & Cía, presentó datos del monitoreo 2025-26, señalando que el promedio alcanza 46 frutos por metro cuadrado, por encima de campañas anteriores. Además, el 91,04% de la producción se clasifica como exportable, mientras que el potencial productivo podría llegar a 55 t/ha en condiciones óptimas.
Cuevas destacó la necesidad de reforzar los controles frente a patógenos como Botrytis spp. y la PsA, así como la importancia de tecnologías como la polinización asistida y el manejo de manchas de agua para asegurar estándares premium.
Por su parte, Jessica Rodríguez, de Trio Kimün, puso el foco en el equilibrio entre madurez de cosecha y capacidad de guarda. Subrayó que alcanzar niveles elevados de materia seca de forma temprana es clave para garantizar sabor y aceptación en destino. También alertó sobre el impacto del etileno en la pérdida de firmeza y la necesidad de monitorear sólidos solubles y firmeza desde la recolección hasta la comercialización.
Entre los desafíos pendientes mencionó el fortalecimiento de los controles en el marco de los programas de Systems Approach. Asimismo, instó a incorporar tecnologías como el MCP y la atmósfera controlada, además de extremar la gestión de la cadena de frío para reducir pudriciones y daños mecánicos.
Fuente: frutasdechile.cl