La campaña de frutos rojos en Huelva afronta su momento más delicado cuando el calendario avanza hacia marzo, el mes que tradicionalmente marca el punto álgido del consumo en Europa. Tras semanas de lluvias persistentes y fuertes vientos, el sector trabaja a contrarreloj para estabilizar la producción y recuperar el ritmo comercial.
El temporal no solo frenó la recolección, sino que dejó daños visibles en numerosas explotaciones. Túneles y cubiertas plásticas resultaron afectados, obligando a priorizar la reparación de estructuras antes de retomar una actividad normalizada. Con la reciente mejora del tiempo, las cuadrillas se concentran en asegurar los arcos y restablecer la protección de los cultivos, conscientes de que la humedad acumulada puede comprometer la fruta si no se actúa con rapidez.
Las consecuencias económicas ya se han dejado sentir. El volumen exportado se ha reducido en torno a un 50% debido a la pérdida de producto maduro que no resistió el exceso de agua. En este contexto de menor oferta, la estrategia pasa por extremar la selección para que únicamente llegue a los mercados fruta que mantenga los estándares habituales de calidad. Las centrales de manipulado han intensificado las labores de cribado con el fin de proteger tanto el precio como la imagen de la producción onubense.
Mientras tanto, la logística de la campaña también intenta recomponerse. La reanudación del tráfico marítimo en el Estrecho ha permitido retomar la llegada de trabajadoras marroquíes, fundamentales para el desarrollo de la recolección. Las primeras en incorporarse han sido las temporeras repetidoras. Sin embargo, el proceso avanza con ciertas dificultades, ya que el mismo temporal que afectó a Huelva provocó incidencias en distintas zonas de Marruecos, dificultando el desplazamiento de algunas mujeres que debían viajar en estas fechas.
Desde Freshuelva, su gerente Rafael Domínguez indica que, aunque lo perdido no puede recuperarse, el sector confía en la evolución natural del cultivo para compensar parcialmente el impacto inicial. Señala que la atención se centra ahora en el denominado "nuevo ramo", la floración que dará forma a la producción de primavera. Si la estabilidad atmosférica se mantiene y el anticiclón actual se consolida durante las próximas semanas, la maduración podría desarrollarse sin sobresaltos y permitir que marzo vuelva a ser el mes fuerte de la campaña.
La provincia se prepara así para un tramo decisivo. Con mercados europeos pendientes del incremento de consumo que acompaña a la primavera, el objetivo es claro: recuperar volúmenes, asegurar la calidad y volver a ocupar con regularidad los lineales, pese a una campaña que hasta ahora ha estado marcada por la incertidumbre.
Fuente: larazon.es