La situación actual en Oriente Medio va a afectar sobre todo a los costes, pronostica Cindy van Rijswick, especialista en alimentación y agricultura de Rabobank. "En concreto, el aumento de los costes energéticos va a tener amplias repercusiones. Los precios de los fertilizantes, por ejemplo, aumentarán de manera sustancial. La cuestión es si los productores podrán asumir estas subidas".
"Eso sí, creo que el mayor impacto lo veremos en la inflación. En los últimos años, los consumidores han estado siendo muy prudentes y con ello han logrado mantener hasta cierto punto su poder adquisitivo, pero la situación no es sostenible. Ya habíamos tenido mucha incertidumbre en el mundo en los últimos seis años y esto, desde luego, no va a ayudar a arreglarlo".
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Por supuesto, las exportaciones hortofrutícolas a Oriente Medio también se han visto afectadas, pero según Cindy, el mercado podrá absorber esos volúmenes. "Para los exportadores especializados en estas regiones supone un revés, pero en los últimos años, las empresas han demostrado su capacidad para anticiparse bien a estas circunstancias".
Cita las manzanas como ejemplo de producto que podría verse afectado. "En los últimos años se han estado enviando grandes volúmenes de manzanas de Europa a Oriente Medio. Que esas manzanas acaben quedándose en Europa podría incrementar la presión sobre los precios. También es posible que más cítricos egipcios lleguen a Europa, y los sudafricanos también llevaban unos años más centrados en crecer en los mercados de Oriente Medio y Asia".
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"Todo dependerá, por supuesto, de cuánto dure la situación. Algo que, en mi opinión, demuestra la importancia de la UE como base de nuestras exportaciones hortofrutícolas. Otros mercados siguen marcados por una gran incertidumbre y las empresas que se centran en ellos tienen que prever todo tipo de escenarios".
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