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El agro peruano afronta con mayor preparación la posible llegada de El Niño Costero

Existen distintas estimaciones sobre el posible impacto que podría tener este año el fenómeno de El Niño Costero en la agricultura peruana, algunas de ellas bastante alarmistas. Sin embargo, el presidente ejecutivo del Instituto CRECER y exministro de Agricultura, Juan Manuel Benites, considera que los efectos previsibles no serían especialmente elevados.

"Tenemos más cultura de Niño en la agricultura peruana, los empresarios del agro toman sus medidas y saben cómo viene, entienden cómo trabajar en prevención, drenaje, la aplicación de productos para las temperaturas, el manejo de plagas, etc.", señaló.

En este contexto, subrayó el papel que debería desempeñar el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa), especialmente por su experiencia en el trabajo con pequeños productores. A su juicio, esta labor debería complementarse con actuaciones preventivas como la limpieza de cauces de ríos o el refuerzo de infraestructuras de riego. Recordó que este tipo de intervenciones ya se llevaron a cabo en 2015 ante la previsión de El Niño que finalmente se produjo en 2017, cuyo impacto en el sector agrario fue relevante, aunque no severo, reflejándose en una caída de medio punto del PIB sectorial.

"Esto lo podemos comparar con 1998, cuando se perdió un 3,5% del PIB agrícola, y más aún con la pérdida del 6% del PIB con el Niño de 1983, que fue superfuerte", explicó. En su opinión, aunque no está claro si se han adoptado todas las medidas preventivas necesarias, todavía sería posible actuar con acciones de respuesta rápida y atención de emergencias, centradas en posibles desbordamientos, la limpieza de cauces o la revisión de puntos críticos de las infraestructuras de riego para repararlas con rapidez si se produjeran daños.

Asimismo, advirtió de la importancia del transporte para el sector. "La agricultura es sensible a la parada de camiones, y si se rompe la carretera por huaycos no se puede perder tres días con un cargamento con perecibles", añadió.

Benites detalló que el fenómeno de 2017 generó pérdidas cercanas a los 6.000 millones de soles. No obstante, con previsiones que apuntan a un evento más moderado este año, estima que el impacto podría ser menor, especialmente si el anticiclón frente a la costa contribuye a enfriar el mar. El clima, recalcó, es el factor que más afecta a los cultivos, ya que favorece la aparición de plagas, hongos y roedores, además de alterar el ciclo fenológico de productos que requieren bajas temperaturas, un elemento clave para el desarrollo de cultivos como el arándano o la palta.

Fuente: agraria.pe

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