El consumo de arándanos en Estados Unidos mantiene una tendencia de crecimiento sostenido en los últimos años, impulsado por el aumento de la oferta y la consolidación de nuevos orígenes en el mercado, según el análisis de José Antonio Gómez Bazán, de Agro Value.
Antes de la irrupción de Perú como gran exportador en 2016, el mercado estadounidense registraba una limitada disponibilidad de arándanos entre septiembre y diciembre, periodo en el que la oferta se reducía a envíos de Argentina y Uruguay, con un volumen conjunto cercano a las 15.000 toneladas. La entrada de Perú modificó este escenario al incorporar alrededor de 300.000 toneladas en esa ventana, lo que supuso un cambio estructural en el suministro sin provocar un colapso del mercado.
La evolución del consumo refleja esta transformación. En 2015, el mercado estadounidense absorbía unas 209.000 toneladas, con un consumo per cápita de 721 gramos y un precio medio de 8,06 dólares por kilo. Un año después, el volumen ascendía a 232.000 toneladas, con un consumo per cápita de 803 gramos.
El crecimiento se ha intensificado en los últimos años. En 2023, el consumo alcanzó las 294.000 toneladas, con 1,22 kilos por persona, mientras que en 2024 se situó en 348.000 toneladas y 1,26 kilos per cápita. La tendencia a largo plazo es aún más significativa si se compara con el año 2000, cuando el consumo apenas llegaba a 118 gramos por persona, frente a una estimación de 1,30 kilos en 2025.
En paralelo, la estructura del mercado ha evolucionado hacia una mayor dependencia de las importaciones, que ya representan la mayor parte del volumen consumido, frente a una producción local más estable.
El papel de Perú también ha cambiado con el tiempo. Inicialmente, su oferta se beneficiaba de una ventana comercial con escasa competencia, lo que le permitió alcanzar precios superiores a la media. Sin embargo, a medida que el mercado se ha ido equilibrando y la oferta se ha ampliado, esa ventaja se ha reducido, situando al país como un proveedor más dentro del conjunto de orígenes.
De hecho, la convergencia de precios se hizo evidente a partir de 2020 y 2021, cuando los valores del arándano peruano se alinearon prácticamente con la media del mercado estadounidense. Posteriormente, factores coyunturales han generado variaciones puntuales, como en 2022, cuando el aumento de la oferta presionó los precios a la baja, o en 2023, cuando una menor producción vinculada a fenómenos climáticos y el avance en el recambio varietal impulsaron las cotizaciones.
En 2024, los precios vuelven a mostrar una tendencia a la estabilización, con el arándano peruano aproximándose de nuevo a la media del mercado. En conjunto, los datos apuntan a un mercado más maduro, con un crecimiento sostenido del consumo y una mayor capacidad para absorber incrementos de volumen sin generar fuertes distorsiones en los precios.
Fuente: agraria.pe