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Especial Costa Rica: Manga Rica

Contra los gigantes del mango: cómo Costa Rica se abre paso entre Perú y México

El período de exportación de mango en Costa Rica, que se extiende de febrero a mayo, aprovecha algunos huecos entre las temporadas peruana y mexicana. Manga Rica, empresa productora y exportadora, reparte sus ventas a partes iguales entre Estados Unidos y Europa. "Esta temporada, las disrupciones en la oferta de Perú, Brasil, Ecuador y Nicaragua han intensificado la presión de los compradores", señala el gerente general Andrés Medina. "La demanda de Semana Santa agudiza aún más esa urgencia. Nuestras variedades principales son Keitt, destinada fundamentalmente a Europa, y Tommy Atkins, que se envía principalmente a Estados Unidos".

Hay una frase que Medina repite con orgullo para ilustrar el peso de su empresa en el comercio mundial del mango: "Si comes un mango en Estados Unidos procedente de Costa Rica, es nuestro". Y no es exageración: Manga Rica es el único exportador de mangos en Costa Rica acreditado para enviar fruta al mercado estadounidense mediante el obligatorio hot water treatment, por el que los mangos se sumergen en agua caliente durante 75 a 90 minutos para eliminar plagas cuarentenarias, principalmente la mosca de la fruta. Un inspector del USDA supervisa el proceso in situ. "Y somos responsables de aproximadamente el 90% de todas las exportaciones costarricenses de mango", afirma Medina.

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Ocupando el hueco entre Perú y México
Manga Rica cultiva 517 hectáreas en la región de Guanacaste, la única zona de Costa Rica que, según Medina, reúne las condiciones adecuadas para el cultivo comercial del mango. El clima es determinante: días calurosos, noches frescas y, sobre todo, baja humedad. "El enemigo del mango es la humedad", explica. "Con humedad aparecen los hongos". Esa combinación de calor seco y noches frescas favorece naturalmente la floración y garantiza una fruta sana hasta la cosecha.

La temporada de exportación transcurre de febrero a mayo, periodo en el que Costa Rica se posiciona en el intervalo entre el grueso de las campañas peruana y mexicana. "Intentamos aprovechar esa ventana, porque los precios suben un poco", dice Medina. "No competimos con los grandes volúmenes de Perú o México; nos movemos según si su temporada se retrasa o no".

Competir en volumen es, sencillamente, una batalla perdida, como demuestran los datos de Faostat. En 2024, México —quinto productor mundial— cosechó 2.650.034 toneladas de mangos. Perú, vigésimo tercero en el ranking global, también deja muy atrás a Costa Rica con una producción de 335.656 toneladas frente a apenas 29.487. Ese mismo año, México fue el mayor exportador con 442.291 toneladas, mientras que Perú ocupó el sexto lugar con 177.866 toneladas.

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La producción anual de Manga Rica ronda las 7.000 toneladas, aunque varía de un año a otro. El desglose por variedades es aproximadamente un 40% de Keitt, un 35% de Tommy Atkins y alrededor de un 15% de Ataulfo, además de pequeñas cantidades de otras variedades locales. El reparto responde a las preferencias del mercado: el Keitt va principalmente a Europa, donde los consumidores prefieren mangos sin fibra. "En Inglaterra, en Francia, en Holanda, es muy difícil vender Tommies", reconoce Medina. El Tommy Atkins, en cambio, tiene una clientela fiel en Estados Unidos, aunque los consumidores americanos se muestran cada vez más receptivos al Keitt.

Presión de Semana Santa y un mercado favorable
A mediados de marzo, Manga Rica se encontraba en una posición de mercado excepcionalmente sólida. Las lluvias torrenciales en el norte de Perú habían alterado la producción, Brasil arrastraba problemas de cosecha y la oferta de Ecuador y Nicaragua también se veía limitada. Con varios orígenes clave en déficit simultáneo, los compradores andaban a la carrera. "Esta semana la gente ha estado presionando mucho para conseguir mangos para Semana Santa", cuenta Medina.

La distribución entre el mercado estadounidense y el europeo ronda el 50/50, aunque fluctúa según los precios y la disponibilidad. Entre sus clientes figuran grandes cadenas de distribución como Tesco, Marks & Spencer, Aldi, Lidl y Jumbo, entre otras. Canadá sería un destino lógico —no exige tratamiento de agua caliente—, pero por ahora los clientes de Estados Unidos y Europa absorben todo el volumen disponible. China sigue siendo inaccesible: "Para China necesitamos protocolos entre los dos países, y todavía no están establecidos". Japón es otro mercado por el que Medina lucha activamente: "Estoy intentando presionar al gobierno, porque lo que ha pasado con los aranceles en Estados Unidos nos ha golpeado mucho. Tenemos que buscar alternativas".

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Sin espacio para crecer, pero creciendo de forma más inteligente
Una de las limitaciones estructurales más importantes de Manga Rica es la imposibilidad de adquirir más terreno. Guanacaste se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de Costa Rica, y el precio de la tierra se ha disparado a medida que hoteles e infraestructuras hoteleras ocupan las parcelas disponibles. "El coste del terreno es demasiado elevado. Esta es una zona turística: la gente invierte en hoteles e infraestructuras, solo para el turismo." Ampliar la superficie de cultivo es, en la práctica, una opción descartada.

Por eso, Medina se centra en sacar más partido a las 517 hectáreas de las que ya dispone. Históricamente, los árboles se plantaban con una separación de 10 por 7 metros, el estándar de hace 30 o 35 años. Ahora, está talando los árboles más viejos y voluminosos para replantar a mayor densidad. "Así es como aumentamos nuestra producción cada año", explica. En paralelo, un manejo de cultivo innovador ha reducido el tiempo desde la plantación hasta la primera producción de cinco años a tres, un avance considerable en términos de rentabilidad del capital.

La poda mecanizada también se ha convertido en una prioridad. Reducir la altura de los árboles no solo mejora la calidad y el color de la fruta, sino que abarata y agiliza la recolección. "Si reduces el tamaño, puedes obtener más ramas. Y si tienes más ramas, obtienes más flores". El objetivo es pasar de las 7.000 toneladas actuales a 10.000 en seis años, sin ampliar el terreno, únicamente a través de métodos más eficientes y una mayor densidad de plantación.

Nuevas variedades: posibilidades y límites
Manga Rica está probando actualmente 10 hectáreas de Kent mediante un sistema desarrollado con asesores brasileños, que combina hormonas y una gestión agronómica específica para inducir la floración en condiciones no del todo favorables para esta variedad. "El mango Kent es muy conocido en Europa, es el más popular. Estamos intentando producirlo aquí de una manera alternativa".

Con el mango Palmer, Medina muestra más ambivalencia. La finca cuenta con árboles productivos de esta variedad, pero su acogida en el mercado ha sido irregular, y el calibre no siempre alcanza las exigencias de los compradores estadounidenses. La variedad Ataulfo plantea un reto diferente: introducida desde México en 18 hectáreas, produce fruta de sabor excelente, pero los rendimientos quedan por debajo de los estándares mexicanos y más de la mitad de la producción cae en calibres pequeños con poca salida en el mercado americano. "México envía volúmenes enormes. No podemos competir con sus costes". Gran parte de la producción de Ataulfo se comercializa en el mercado local.

Escasez de mano de obra
Manga Rica emplea a unos 70 trabajadores fijos durante todo el año y llega a superar los 600 en plena temporada. Reclutar esa mano de obra estacional se ha vuelto cada vez más difícil, presionada desde dos frentes. Por un lado, el boom de la construcción impulsado por el turismo en Guanacaste ofrece empleos alternativos, con frecuencia mejor remunerados que el trabajo en el campo. Por otro, la emigración de trabajadores nicaragüenses a Estados Unidos ha mermado drásticamente la bolsa de mano de obra con la que tradicionalmente ha contado la agricultura costarricense.

Para retener a los trabajadores, la empresa ha tenido que subir los salarios e incluso proporcionar alojamiento y comida durante las primeras semanas de la campaña. Aproximadamente el 40% de los trabajadores estacionales son costarricenses, pero encontrar locales dispuestos a trabajar en el campo es cada año más complicado. Medina también intenta captar a trabajadores que terminan la cosecha del café, que coincide con el inicio de la temporada del mango.

© Manga Rica

Pensando en la gente local, Manga Rica impulsa una iniciativa social de gran calado llamada Manguitos. En la región de Guanacaste, donde una de cada tres personas vive en situación de pobreza, muchas mujeres dependen exclusivamente del trabajo estacional de la cosecha. Manguitos les ofrece un empleo estable durante todo el año mediante la elaboración artesanal de snacks de mango deshidratado, aprovechando fruta que de otro modo se desperdiciaría. El proyecto está especialmente orientado a madres solteras, brindándoles unos ingresos seguros.

La fortaleza del colón
La fruta con destino a Europa y a la costa este de Estados Unidos sale por el puerto de Limón; un pequeño volumen para la costa oeste se embarca por Puerto Caldera, a unas dos horas de distancia. El tiempo de tránsito hasta Miami es de apenas cuatro o cinco días, una ventaja competitiva de primer orden en términos de calidad en destino. Esa rapidez es uno de los atractivos de la ventana costarricense para los compradores que buscan producto fresco y homogéneo.

Sin embargo, la presión sobre los costes es real. El alza del precio del combustible repercute en los costes operativos de la finca —tractores, gasolina, transporte interno— y en las tarifas de flete. A ello se suma un problema de fondo: la apreciación del colón costarricense frente al dólar estadounidense erosiona los ingresos por exportación en términos de moneda local. "Eso nos afecta mucho, es un impacto muy grande", reconoce Medina.

Una finca, un estándar
Uno de los argumentos de venta más sólidos de Manga Rica es, en palabras de Medina, la homogeneidad de su producto. Al tratarse de una única finca continua —cuyo punto más alejado está a 40 minutos en tractor—, las condiciones de manejo, los calendarios de maduración y la planificación de la cosecha están perfectamente controlados. El contraste con otros orígenes competidores es elocuente. "A veces, en un contenedor de otros orígenes puedes encontrar diez productores diferentes, con distintos estados de madurez: una mezcla. En nuestro caso, la consistencia es lo que el mercado paga. Si cargas 22 palés en un contenedor, todo madura al mismo tiempo".

Sobre Manga Rica
Manga Rica es una empresa de mango 100% costarricense con varios socios. Entre los destacados se encuentra el grupo Montecristo, un conglomerado diversificado con presencia en múltiples sectores, representado por el empresario Francis Durman. La empresa cuenta con las certificaciones GlobalGAP, SMETA, Rainforest Alliance y LEAF. Estas dos últimas son testimonio de un sólido proyecto de sostenibilidad en el que destaca la apuesta por la energía solar en los procesos productivos.

Para más información:
Andrés Medina (gerente general)
Manga Rica
Barrio La Cruz, Liberia
Guanacaste (Costa Rica)
Tel.: +506 2666 4744
[email protected]
www.mangarica.com

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