México: Citricultura con maquillaje
Con activos de un valor cercano a los 50 millones de pesos, la Planta Procesadora de Cítricos de Akil trabaja en condiciones adversas, pues sólo sobrevive de créditos que en su mayoría le otorga el Fondo a la Productividad Agropecuaria del Estado de Yucatán (Foproyuc).
Esta situación "atora" sus operaciones, pues si recibe un préstamo de $3 millones, por ejemplo, lo utiliza de inmediato y después regresa a su realidad.
Como informamos anteayer, la Unión de Ejidos Citricultores del Sur del Estado de Yucatán sólo tiene la posesión, no la propiedad de la juguera de Akil. El gobierno del Estado adquirió los derechos cuando entró a su rescate al perder la planta un juicio mercantil, que hubiera implicado su embargo y remate.
Sin admitir que la Unión de Ejidos ya no es dueña de la procesadora, el presidente actual del consejo de administración, Miguel Canul López, reconoce que durante el gobierno de Patricio Patrón Laviada se negoció la deuda de 720,000 dólares con Banco Bital (ahora HSBC).
Ese adeudo, recuerda el dirigente en una entrevista, se contrajo en 1991 y nunca se aclaró en qué se usó el dinero.
Banco Bital promovió un juicio mercantil, que ganó. Entonces la reclamación era de 36 millones de pesos, pero el Ejecutivo llegó a un arreglo que significó el pago de $5 millones.
Canul López asegura que actualmente la juguera sólo adquiere un crédito con el gobierno del Estado, de un millón de pesos, en cada inicio de operaciones para pagar la fruta y otros gastos relacionados con la producción.
Este año, afirma, es la segunda vez que se contrae ese préstamo.
Fuente: Yucatan