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España: Frutas y hortalizas valencianas: seguras, saludables y de calidad

Perplejos nos hemos quedado todos. Sí, parados, estupefactos. Que Alemania, una de las potencias europeas, articule semejante atropello nos ha sorprendido a propios y a extraños. Pero más aún nos ha sorprendido la pasividad de las autoridades de la Unión Europea. La crisis de los pepinos la empezó la consejera de Sanidad de la región Lander, socialdemócrata; la agravó la ministra federal de Agricultura, democristiana de la CDU, y por si faltaba alguien, el comisario europeo de Sanidad, John Dalli, sale y dice que no se quiere meter en una lucha entre países, que no le consta ningún veto y que habrán sido los supermercados los responsables del bloqueo.

Esta vez no han sido los mercados, han sido los supermercados; esto debe ser para echarse a temblar, hemos pasado de los mercados a los supermercados...
Mientras aquí, cada uno a la suya, los partidos políticos a intentar sacar rédito electoral de la situación y aquí miles de agricultores sin poder vender su producto; no ya pepinos, sino cualquier otra fruta o verdura con origen español. Entre las comunidades más afectadas se encuentra la valenciana, justo en un momento álgido de la campaña de exportación de frutas y verduras. ¿Quién cree ya en las casualidades? ¿A quién favorece esta situación?

Las disculpas del gobierno alemán no nos sirven, con disculpas no se come. No comen los agricultores, ni los transportistas, ni la gente que trabaja en la cooperativa de su población, ni los Ingenieros Técnicos Agrícolas que, con su buen hacer, analizan y certifican la calidad de todos los productos agrarios que salen al mercado interior y exterior. Sí, señores alemanes, aquí cumplimos con todos los procedimientos de trazabilidad y parámetros de calidad y seguridad alimentaria, lo certifican nuestros técnicos cada día y lo hacemos por convicción, porque estamos orgullosos de nuestros productos y de nuestro trabajo.

Las movilizaciones de los agricultores valencianos han sido portada en todo el mundo, hasta en los prestigiosos The New York Times o The Washington Post, cosa que seguro hubieran cambiado por vender sus productos con normalidad. Con esa normalidad actual del producto agrario, que debe luchar en inferioridad de condiciones frente a importaciones de otros países a los que no les exigen los mismos parámetros de calidad, ni tienen limitaciones de productos fitosanitarios como los que tenemos aquí. Y por si fuera poco, con unos precios que, en muchas ocasiones, no cubren los costes de producción.

Por tanto, y después de que haya quedado en entredicho la profesionalidad de Ingenieros Técnicos Agrícolas y agricultores, es la hora de pedir soluciones. Soluciones que deben ir encaminadas a asegurar la venta de los productos españoles, ese debe ser el objetivo. Y a precios adecuados, para que agricultores, trabajadores de comercios y cooperativas, transportistas y técnicos puedan obtener un sueldo digno por su trabajo. Esperemos que después de este triste episodio, los políticos de la Unión Europea tengan más seriedad. El Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Valencia y Castellón les exigimos ser más responsables y saber gestionar adecuadamente estas situaciones, teniendo en cuenta las repercusiones que pueden ocasionar.

Fuente: Lasprovincias
Fecha de publicación:

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