México: En San Pedro la venta de sandías no repunta
Varios productores sandilleros del municipio de San Pedro y de Torreón se han trasladado a la ciudad de Matamoros a ofrecer su cosecha, debido a que en su lugar de origen las expectativas para comercializarla son escasas.
Emeterio Luna, quien dijo ser residente del ejido sampetrino Concordia, explica en “Las Meloneras”, sitio en el que cada año se comercializa la producción de melón en el caso de los ejidatarios de Matamoros, que “somos muchos los que nos dedicamos a esto en la cabecera de nuestro municipio, y esto nos afecta a todos al restarnos mutuamente posibilidades”.
Debido a la situación económica, la venta de sandía en la ciudad de San Pedro no es buena, por lo que los compañeros sandilleros decidimos trasladarnos a la ciudad de Matamoros “a ver si aquí nos va mejor”.
No es el primer año que venimos a esta ciudad –a Matamoros-, de tal forma que al viajar a esta cabecera sabemos perfectamente lo que hacemos, agrega.
La ciudad de Matamoros bien que mal ofrece un poco más de alternativas de venta, debido a su cercanía con Torreón, y en San Pedro las cosas no marchan bien desde el punto de vista económico, lo que repercute en que no podamos vender nuestra cosecha, agrega Emeterio Luna.
Por su parte, Javier Moreno, sandillero originario de Torreón, señaló que su presencia en esta ciudad se debe a que “intento ganarme la vida de manea honesta como sea, y la venta de esta fruta me lo permite”.
Al hacer un recorrido por “Las Meloneras” se pudo apreciar por un lado que la temporada de venta de esa fruta prácticamente ya terminó, y que la poca sandía y melón que se oferta se comercializa muy lentamente.
La mayor parte de las personas que venden su cosecha son sandilleros, y en menor medida los que expenden melón, quienes tienen que esperar largas horas para vender su producción.
Por lo pronto, los sandilleros sampetrinos no pierden el optimismo en lograr vender pronto su cosecha y poder regresar a su municipio, que se encuentra a 80 kilómetros de distancia de matamoros.
Fuente: Milenio