“Vivimos los últimos coletazos de una campaña hortofrutícola que prácticamente se encuentra ya concluida y a la que dará el relevo la campaña de sandía al aire libre en las próximas semanas. Echando la vista atrás y a falta de tener datos definitivos, encontramos que un año más los costes de producción han marcado mucho esta campaña”, escribe Adoración Blanque para Agrónoma.
“Puede sonar al lector casi a tópico, pero lo cierto es que los costes están apretando muchísimo los márgenes en el campo, y el sector no ha permanecido ajeno a la tendencia inflacionista que azota al continente europeo. No hay más que ver las imágenes de explotaciones ganaderas al borde del colapso y viéndose obligadas al cierre. Ningún productor querría llegar a ese extremo si no estuviese desesperado”.
“El comentario general que se vive a pie de calle y que ha estado presente toda la campaña es que llenar la cesta de la compra es cada día más complicado, lo cual es cierto. Situación que también afecta de lleno al sector porque una detracción en el consumo deriva inevitablemente en un descenso de los precios en origen, presionando aún más al último eslabón, asfixiado a su vez por los precios a los que debe pagar insumos como la electricidad, los abonos y fertilizantes y la mano de obra, que es sin lugar a dudas uno de los mayores incrementos que ha vivido esta campaña”.
“Por poner un ejemplo, producir tomate nos ha costado esta campaña un 34% más; pimiento, un 26% más, y en el caso de la sandía el coste casi se ha duplicado. El resultado es que el productor ha tenido y tiene que hacer todo lo necesario para incrementar la producción porque es la única manera de que cuadren los números y eso no siempre depende exclusivamente del manejo de una explotación, ya que entran en juego factores como el clima o las plagas, que han tenido especial incidencia en otoño y que han provocado mermas en las producciones”.
“A pesar de situaciones puntuales de descensos en los precios, lo cierto es que la estabilidad en las cotizaciones ha marcado nuevamente el año agrícola en la provincia, que ha conseguido surfear la ola inflacionista gracias a la fortaleza y al esfuerzo del sector hortofrutícola que demuestra un año más que es un ejemplo a seguir”.
“Cerramos una campaña con cierto sabor agridulce, pues la atípica primavera está provocando nerviosismo entre los productores de melón y sandía ante la caída de las cotizaciones, que también afecta a algunas variedades tradicionales de pepino que se cultivan en esta época. Habrá que esperar al desarrollo de los acontecimientos esperando que este final no sea abrupto y desagradable”.
Fuente: sevilla.abc.es