El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur comienza a aplicarse de forma provisional este 1 de mayo, tras más de dos décadas de negociaciones, abriendo un mercado conjunto de unos 720 millones de consumidores. Su entrada en vigor genera expectativas en el ámbito agroalimentario, aunque también despierta inquietud por la competencia de grandes potencias agrícolas como Brasil o Argentina.
Desde el inicio, el pacto contempla reducciones arancelarias, si bien la apertura total del comercio será progresiva y dependerá del tipo de producto. En el caso de las exportaciones españolas, algunos alimentos verán una liberalización inmediata, como los vinos espumosos, el azafrán, determinadas frutas o la leche en polvo. Otros productos clave tendrán plazos más largos, como el aceite de oliva, cuya apertura completa se prevé en 15 años, o el porcino, con periodos de entre ocho y diez años.
Las autoridades comerciales han trasladado a las empresas la necesidad de anticiparse, ya que el acceso a determinadas cuotas se regirá por el criterio de "primer llegado, primer servido", lo que obliga a actuar con rapidez para aprovechar las oportunidades desde las primeras fases del acuerdo.
A pesar de las ventajas potenciales, el sector mantiene una postura prudente. Desde Cooperativas Agro-Alimentarias se apunta que los efectos positivos no serán inmediatos y que podrían tardar varios años en materializarse en los sectores más orientados a la exportación. Al mismo tiempo, se advierte del riesgo de un aumento de las importaciones en determinados segmentos sensibles.
En este contexto, el sector reclama un seguimiento estrecho por parte de la Comisión Europea y la aplicación ágil de cláusulas de salvaguardia si se detectan impactos negativos sobre la producción comunitaria. Las organizaciones agrarias subrayan que la agricultura europea ya afronta retos estructurales como la falta de relevo generacional, la escasez de mano de obra o el endurecimiento normativo.
En términos comerciales, España mantiene actualmente un déficit en su balanza agroalimentaria con Mercosur. Según datos de 2025, las importaciones superaron los 4.000 millones de euros, frente a unas exportaciones de poco más de 380 millones. Entre los principales productos enviados desde España destacan el aceite de oliva y las frutas de hueso, mientras que las compras se concentran en soja, café y productos del mar.
La evolución de estos flujos será uno de los indicadores clave para evaluar el impacto real del acuerdo en los próximos años.
Fuente: efeagro.com