"El año pasado atravesamos una época muy difícil, hubo una caída significativa en la productividad a nivel general en Ecuador", señala Galo Molina, representante de Marplantis, quien estima reducciones de entre el 30% y 35%, con casos puntuales de hasta el 50%. Estas condiciones, derivadas de lluvias prolongadas, bajas temperaturas y enfermedades como la sigatoka, afectaron la oferta global y han redefinido el comportamiento del mercado.
Actualmente, el sector muestra signos de recuperación productiva, coincidiendo con una demanda internacional que se mantiene sólida. "La demanda actualmente va a superar la oferta y eso va a ocasionar que los precios suban", afirma. Europa y Estados Unidos continúan siendo los principales destinos del banano ecuatoriano, mientras que Asia —especialmente China— emerge como un mercado en expansión.
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Uno de los cambios más relevantes es la estabilización del consumo. Según Molina, "las curvas se van haciendo más planas, se mantiene como estable el consumo", lo que contrasta con años anteriores, cuando existían marcadas fluctuaciones estacionales. Este fenómeno responde, en parte, a la menor disponibilidad de fruta y a la entrada de nuevos compradores en nichos como el banano orgánico.
Sin embargo, el crecimiento de la demanda no elimina las tensiones estructurales del sector. Molina advierte sobre una presión histórica en los precios: "Los supermercados la utilizan como una fruta de enganche, sacrifican un poco su margen dando una fruta más barata". A esto se suma el aumento de los costos productivos, impulsado por mayores exigencias en certificaciones, sostenibilidad y condiciones laborales.
"Cada vez los requerimientos van siendo más exigentes, lo cual encarece el costo de la producción", explica, destacando que el mercado aún no refleja completamente estos incrementos. No obstante, la reducción de la oferta ha generado una mejora en los precios, lo que lleva a considerar 2026 como "un año de productores".
En paralelo, la diversificación de mercados plantea nuevos desafíos. China, por ejemplo, presenta oportunidades de crecimiento, pero también exigencias más estrictas en calidad y logística. "Son bastante exigentes en la apariencia del banano, tienen una buena calidad de producto", comenta Molina. Además, los tiempos de tránsito siguen siendo un factor crítico para mantener la calidad en destinos lejanos.
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