El sector citrícola de la Comunitat Valenciana se enfrenta a la expansión de una nueva amenaza fitosanitaria tras la detección del virus de la clorosis nervial amarilla de los cítricos (CYVCV), que ha registrado un aumento significativo de casos en la provincia de Castellón.
Si en febrero se habían confirmado tres focos iniciales, las inspecciones más recientes han elevado la cifra a 21 positivos en la provincia, lo que ha llevado a la Conselleria de Agricultura a declarar oficialmente la presencia de la plaga en la Comunitat Valenciana y a activar un plan de actuación para su control y erradicación. En la provincia de Valencia también se han identificado tres casos adicionales.
El virus, detectado por primera vez en Pakistán, afecta principalmente a cultivos de limonero, lima y naranjo amargo. Se trata de una enfermedad sin tratamiento curativo, por lo que los árboles infectados permanecen afectados de forma permanente. Entre sus síntomas destacan el amarilleamiento de las nerviaciones de las hojas, deformaciones en frutos y hojas y, en los casos más severos, una caída del rendimiento y de la calidad comercial de la producción. Aunque en naranjos y mandarinos los síntomas pueden no ser visibles, estas especies pueden actuar como reservorio del patógeno.
La distribución de los casos en Castellón incluye focos en Vinaròs, Benicarló, Peñíscola, Sant Jordi y l'Alcora, con especial concentración en Vinaròs y Benicarló, donde se acumulan la mayoría de positivos detectados.
Ante esta situación, la Generalitat ha publicado una resolución en el Diari Oficial por la que se declara la presencia del Potexvirus citriflavivenae —denominación científica del virus— y se establecen medidas urgentes para su control. El texto normativo introduce obligaciones para los titulares de explotaciones agrícolas, que deberán mantener los cultivos en condiciones fitosanitarias adecuadas, vigilar la aparición de síntomas y comunicar cualquier sospecha a los servicios oficiales de sanidad vegetal.
Además, queda prohibido el movimiento, comercialización y uso de material vegetal infectado o con sospecha de infección, así como su producción, multiplicación o almacenamiento dentro del territorio autonómico.
El plan de actuación incluye también medidas de control sobre los insectos vectores mediante la aplicación obligatoria de tratamientos fitosanitarios autorizados, con un mínimo de dos intervenciones antes de la eliminación de los árboles afectados, siendo la segunda previa a su destrucción. Asimismo, se contempla la eliminación completa de los vegetales hospedantes en las zonas declaradas infectadas.
La normativa refuerza igualmente la vigilancia en viveros y operadores profesionales, que deberán intensificar los controles e incorporar sistemas de trazabilidad del material vegetal mediante el pasaporte fitosanitario, en línea con la legislación comunitaria.
Aunque el CYVCV no figura actualmente como plaga cuarentenaria en la Unión Europea, sí está incluido en la lista de alerta de la Organización Europea y Mediterránea de Protección de Plantas (EPPO), lo que ha motivado la adopción de medidas preventivas al amparo del marco normativo europeo y de la Ley de Sanidad Vegetal.
Fuente: elperiodicomediterraneo.com