La escasez en Cuba de uno de los productos fundamentales en su gastronomía, el ajo, ha hecho que este producto sea tan valioso que incluso se ha convertido en bien de intercambio.
Según ha informado El Tiempo Latino, las bolsas de ajos son vendidas en las calles de La Habana al igual que los productos electrónicos o los bolsos de lujo falsos. De hecho, como afirma el medio, la economía del mercado negro ha creado auténticos “capos del ajo” reconocidos por ganar mucho efectivo.
Un vendedor de ajo puede pagar entre $50 mil y $100 mil para comprar toda una cosecha. Pero el gran negocio está en las redes de revendedores que sucesivamente venden a otros revendedores.
Pero ¿por qué está ocurriendo esto?
La falta de fertilizantes y pesticidas dificulta especialmente el cultivo del ajo que solo se cosecha una vez al año, en enero. Por ello, los precios tienden a subir entre noviembre y diciembre cuándo son más escasos y antes de que lleguen más al mercado negro. Un jubilado entrevistado por The Economist se quejó de que un ajo tenía un precio de 25 pesos ($1) y 450 gramos le cuestan 240 pesos; cuatro veces el precio de septiembre.
Fuente: eltiempolatino.com