En solo unos días, la empresa belga de hierbas aromáticas Kruiden Claus cumplirá 125 años; un hito al alcance de pocas compañías. Podría decirse que es motivo de celebración, pero para Lode Claus, representante de la cuarta generación de esta empresa con sede en Kruishoutem, el foco sigue estando sobre todo en el futuro. "Kruiden Claus es una empresa familiar desde hace 125 años que ha sabido adaptarse para continuar siendo relevante generación tras generación, y seguimos optando por estudiar bien nuestras opciones para identificar el camino a seguir para continuar creciendo", afirma Lode.
© Kruiden Claus
"Me incorporé en 2009", prosigue. "Desde entonces, me he centrado sobre todo en mejorar la imagen de la empresa. Se han invertido más recursos en marketing, así como en la imagen e identidad de la firma, lo que también ha implicado revisar la historia de Kruiden Claus. Esa historia se remonta a 1900, lo que significa que la empresa celebrará pronto su 125 aniversario. No tenemos planeada una gran fiesta para la ocasión, pero sí que se le prestará la atención correspondiente".
Pico en primavera
Las navidades son una época de mucho trabajo para muchos productores de hierbas aromáticas, aunque ese no es el caso para Kruiden Claus. La empresa, especializada en el cultivo en macetas de unas 300 hierbas diferentes, "verduras olvidadas" y flores comestibles, considera que la primavera es el periodo de mayor actividad para ellos, mientras que en otoño el foco se traslada al mercado. "El ritmo de trabajo lo marcan de manera clara las estaciones. El cultivo de las plantas se lleva a cabo durante todo el año, pero las ventas se producen sobre todo en fechas bien definidas. En otoño, todas las miradas vuelven a centrarse en el mercado, mientras que la primavera es el periodo de mayor actividad".
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Echando la vista atrás, Lode se muestra satisfecho. "La primavera pasada transcurrió con notable normalidad. La temporada de hortalizas empezó pronto gracias a unas condiciones meteorológicas favorables, pero también acabó rápido. La combinación de calor y sequía puso fin a la temporada alta antes de lo habitual. En consecuencia, la temporada empezó y terminó un poco antes de lo normal. El otoño ofrece otras oportunidades. Cuando el tiempo es más lluvioso y relativamente templado, hay mucho margen para plantar. Esto brinda a los productores la oportunidad de empezar la primavera en una posición ventajosa. Es precisamente esta distribución de las tareas entre estaciones lo que hace que nuestro trabajo sea fascinante, pero también nos obliga a hacer ajustes constantes".
Cúrcuma y jengibre
Esta capacidad de adaptación se ve reflejada en los desarrollos a nivel de producto. "En los últimos años ha crecido el interés por nuevos productos, como las plantas de jengibre y cúrcuma para cultivo profesional. Cada vez más productores, tanto en Bélgica como en los Países Bajos, se aventuran a trabajar con estos cultivos. Lo que antes se consideraba difícil o exótico resulta cada vez más factible. En concreto, el cultivo en túneles de plástico brinda buenos resultados siempre y cuando se apliquen los conocimientos y el enfoque adecuados".
© Kruiden Claus
¿Cuál es la razón para la adopción de estos métodos? "La experiencia nos ha demostrado que el momento tradicional de la cosecha, que implica esperar a que el follaje muera por completo, no siempre da los mejores resultados. En nuestra región, una cosecha más temprana, hacia mediados de septiembre o principios de octubre, suele resultar más favorable. En ese momento, el follaje está aún presente y los tubérculos tienen un sabor más suave. Tienen un toque más fresco, casi cítrico, y una piel más fina y menos dura. Esto es algo que se valora bastante, y ahora los productores pueden también contar con rendimientos más rentables. Si a esto le añadimos que estos cultivos son cada vez más populares para su uso en la cocina o para otro tipo de productos, como infusiones, no cabe duda de que resultan interesantes a nivel económico y que tienen potencial de futuro".
Hierbas aromáticas de doble uso
A pesar de este creciente interés, la actividad principal sigue siendo la misma, señala Lode. "Ofrecer material de plantación de alta calidad que permita mantener el cultivo. A menudo se trata de hierbas con una doble función, no solo para fines culinarios, sino también decorativos. Por eso se utilizan cada vez más en el paisajismo clásico, para el que la comestibilidad de las plantas no es el único factor importante. Es precisamente esta combinación de estética y funcionalidad lo que atrae a mucha gente", explica.
© Kruiden Claus
"Esta tendencia no se limita a los jardines domésticos. En los jardines y parques públicos se recurre cada vez más al uso de plantas comestibles como ornamentales de pleno derecho. Hierbas aromáticas con hojas llamativas o colores especiales se combinan con plantas con flores para crear parterres sorprendentes y armoniosos. Esta tendencia también es visible en entornos recreativos, como en el parque de atracciones holandés Efteling. Allí, las plantas comestibles se integran en la vegetación, no solo por su aspecto, sino también por su contribución a la biodiversidad y a la apicultura. En entornos aptos para niños, esto también tiene un valor educativo; las plantas son reconocibles, seguras si alguien se las lleva a la boca y estimulan la curiosidad".
Para más información:
Lode Claus
Kruiden Claus 
Beerstraat 1
9770 Kruishoutem (Bélgica)
Tel.: +32 (0)498 106 733
[email protected]
www.kruidenclaus.be