La temporada de calabazas está pasando por un momento difícil. Los precios en el mercado libre no son buenos y no se encuentra salida para los calibres más pequeños. "Gracias a nuestra sólida colaboración con supermercados belgas, hemos podido vender bien nuestros volúmenes, pero para los tamaños más pequeños hemos tenido que lanzar una campaña con Waste Warriors", nos cuenta Jeroen De Ridder, de Jeroen Pompoen.
© Jeroen Pompoen
"Viendo cómo han ido nuestras ventas en general, la verdad es que tampoco podemos quejarnos", prosigue el productor de Sint-Gillis-Waas, miembro de Coöperatie Hoogstraten. "Algunos supermercados incluso nos han preguntado si podíamos continuar un tiempo más, y hemos accedido. En las tiendas, las promociones durarán hasta finales de enero, siempre que la calidad sea buena. Más allá del alcance de estos acuerdos, la situación sigue muy complicada. Lo oímos por todas partes. Por ejemplo, tengo entendido que en los Países Bajos algunas empresas están empezando ahora con el suministro. Alemania, que es un gran mercado para los exportadores holandeses de calabaza, sigue aún saturada, así que hay poca demanda".
"Y luego hay que tener en cuenta que a partir de la semana 6/7 empezará a llegar el producto marroquí, cuya campaña alcanzará su pico en la semana 18. La ventana de ventas se irá, por tanto, reduciendo cada vez más", por lo que cabe preguntarse hasta qué punto sigue siendo interesante tratar de alargar la temporada mediante una mejor conservación. "Lo estamos estudiando, pero me parece complicado. Básicamente, hay que asegurarse de tenerlo todo vendido a mediados de febrero, a menos que llegues a un acuerdo con el retail para prolongar la campaña. Este seguirá apostando por el producto local si el precio es adecuado, pero a partir de marzo resulta muy difícil darle salida a las calabazas porque vuelve a haber disponibilidad de muchas nuevas variedades de hortalizas".
Suministro portugués hasta la llegada del sudafricano
Así pues, hay una situación difícil para la calabaza Hokkaido, aunque también muchas oportunidades comerciales para las calabazas Butternut. "Los calibres pequeños también se están vendiendo bien", afirma Jeroen De Ridder. Aparte de las últimas Butternut belgas, también disponemos de suministro portugués al que podremos recurrir en cuanto termine la temporada de Bélgica. Empezamos a importar producto portugués el año pasado para alargar un poco nuestra temporada de Butternut una vez terminada la belga, y funcionó tan bien que la semana pasada empezamos de nuevo con la Butternut portuguesa".
"Ya casi se nos han agotado nuestras existencias de Butternut, pero según los clientes, habrá suministro belga disponible hasta la semana 6, más o menos. Después, nuestra oferta portuguesa nos servirá como puente hasta la semana 10; tal vez un poco más. El año pasado, las últimas existencias belgas se agotaron a finales de diciembre, pero este año lo harán mucho más tarde, por lo que dispondremos de más volumen y seguramente podamos continuar un poco más de tiempo".
Los clientes tampoco se oponen a este suministro de transición, asegura Jeroen. "La calidad de las calabazas portuguesas es comparable a la de las belgas. Hay quien ha llegado incluso a considerarla superior, pero creo que eso ahora no viene al caso. Lo que sí es mejor es la vida útil. ¿Por qué? Creo que por las condiciones de la cosecha. También en Bélgica hemos visto que estas condiciones influyen mucho en la vida útil del producto. Además, a los clientes también les parece ideal poder disponer de oferta durante más tiempo gracias al producto portugués, porque de lo contrario tendrían que comprar contenedores llenos de Sudáfrica, a los que nunca consiguen dar salida a tiempo. En la situación actual pueden seguir trabajando con volúmenes más pequeños".
Calabazas más pequeñas
Al final, Jeroen ha conseguido encontrar un comprador para la mayoría de sus volúmenes, excepto para los tamaños más pequeños de calabaza Hokkaido. "En términos de volumen, estos tamaños representan solo una pequeña parte del total. De una producción total de 1.200 toneladas, solo 20 son de calabazas de menos de 800 gramos, lo que por supuesto no es una cantidad enorme. Sin embargo, el retail exige un mínimo de 800 gramos, así que estamos muy interesados en encontrar un destino en la cadena alimentaria para estas calabazas. Gracias a acciones conjuntas con Waste Warriors y No Waste Army, hemos encontrado clientes para estas calabazas en Francia, lo cual está muy bien".
© Jeroen Pompoen
El miércoles, la campaña atrajo a la explotación a un gran número de vecinos, que adquirieron miles de kilos de calabazas. Estas se vendieron en packs de cinco kilos que sin duda resultaron atractivos para los consumidores. Gracias a la iniciativa, Jeroen le dio salida directa a unas seis toneladas. Las diez toneladas restantes irán a parar a bancos de alimentos, así que nada se desperdicia. Un alivio, aunque subraya que se trata solo de una solución temporal y aboga por un cambio de mentalidad en el retail, por ejemplo promocionando calabazas más pequeñas o incorporándolas a kits de ingredientes frescos. "Esto es algo que ya se hace en otros países, pero en Bélgica vamos todavía un poco atrasados".
Para más información:
Jeroen De Ridder
Jeroen Pompoen
Heerweg 3
9170 Sint-Pauwels (Bélgica)
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