No cabe duda de que el mercado de la col es diferente al de hace unos años, de acuerdo con Martin Bolhuis, copropietario de la empresa holandesa Tuindersbelang. "Ahora es más un mercado de oferta", afirma. Tanto en Países Bajos como en el resto de Europa, el cultivo se ha desarrollado sin trabas, lo que ha dado lugar a una disponibilidad suficiente de coles. "Se vende bastante, pero hay más oferta, lo que, a su vez, deprime los precios".
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Martin afirma que no es raro que los precios caigan por debajo del coste a mediados de diciembre. "Los excedentes suelen venderse por debajo del coste en otoño. Cuando las cajas y las cámaras frigoríficas están llenas, entra mucho producto en el mercado de golpe", explica. La mayor parte de la cosecha ya se ha realizado, por lo que la oferta disminuye, dando un respiro al mercado. "Que sea suficiente depende de la calidad de las coles holandesas y europeas, y de la demanda que haya más adelante en la temporada".
¿Pueden los productores sobrevivir a los años de vacas flacas?
© Tuindersbelang Aunque 2025 fue un buen año en general, gracias a los sólidos precios de su primera mitad, Martin espera que 2026 sea más duro. "La mayoría de los productores pueden hacer frente a un mal año, pero a dos seguidos resultará complicado", opina. Los cambios en la legislación fiscal agravan la situación. "Ya no se pueden compensar las pérdidas con los años buenos. Eso hace que las empresas sean más vulnerables".
"Sobre todo porque ha habido mucha inversión en los últimos años", prosigue Martin. Encadenar varios años buenos es algo excepcional: "En 30 años de cultivo de coles, solo en alguna ocasión he vivido tres años buenos seguidos", explica. Por tanto, perder los mecanismos fiscales de compensación puede convertirse rápidamente en un problema para algunas empresas.
Desigualdad de condiciones
El desigual terreno de juego europeo en lo que respecta a los productos fitosanitarios autorizados es otro motivo de preocupación. "En algunos países, es más fácil para las grandes empresas obtener exenciones. Esto da lugar a una competencia desleal", afirma Bolhuis. Aun así, intenta considerarlo una oportunidad: "Cuando se cierran puertas, suelen encontrarse nuevas soluciones".
La fortaleza del mercado libre
Tuindersbelang centra casi exclusivamente toda su actividad en el mercado libre, con ventas por contrato mínimas. "Trabajamos en un 99% en el mercado libre. Eso nos da control: nuestro ritmo de ventas depende del mercado", señala. Según Martin, los contratos ofrecen una falsa seguridad. "Cuando los precios son bajos, a veces no se recogen los volúmenes, y los productores tienen que resolver el problema. Entonces un contrato tiene poco valor".
Reajuste y perspectivas
Martin considera que la situación actual es un reajuste inevitable. "Los recientes precios altos provocaron un aumento de la superficie, con la entrada de nuevos productores en el mercado", recuerda. Cuando los resultados son malos, son sobre todo esos nuevos productores los que abandonan. "Las cosas deberían equilibrarse en 18 meses". Martin es, pues, optimista sobre el futuro. "Producimos alimentos y la población mundial está creciendo. Eso ofrece potencial", concluye. (MW)
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