Tras varias temporadas de escasa disponibilidad y precios elevados, el sector de la patata de la UE se enfrenta ahora a un exceso de oferta y a un descenso de los rendimientos. En 2025, los precios de la patata cayeron un 22% en comparación con 2024, que ya había registrado un descenso.
Entre 2000 y 2023, la producción de patatas de la UE cayó casi un 40% a consecuencia de las condiciones meteorológicas, el menor consumo y el endurecimiento de la normativa sobre pesticidas. La reducción de la oferta favoreció la subida de los precios. Sin embargo, los altos rendimientos fomentaron la ampliación de la superficie.
"Francia necesitaba unas 40.000 hectáreas más de patatas para 2030", afirma Geoffroy d'Evry, presidente de la organización nacional de productores de patatas (UNPT). "Ese déficit se cubrió en un solo año".
Según d'Evry, que también preside el grupo de trabajo sobre la patata del Copa-Cogeca y es presidente de la Asociación de Productores de Patata del Noroeste de Europa (NEPG), Alemania, Francia, Bélgica y los Países Bajos suelen necesitar unos 24 millones de toneladas para satisfacer la demanda. "Este año hemos cosechado 27 millones de toneladas", afirma.
Los canales de exportación fuera del bloque se han estrechado. La política arancelaria estadounidense "ha frenado el entusiasmo empresarial", afirma d'Evry. Los movimientos de divisas también han reducido la competitividad en mercados como China, la India y Egipto, cada vez más activos en mercados de terceros países, incluido Oriente Medio.
Polonia registra elevados inventarios. "Los almacenes están llenos", indica Tomasz Bienkowski, presidente de la Federación Polaca de la Patata. También informa de problemas de calidad tras las fuertes lluvias de otoño, que afectaron a la idoneidad de la materia prima para patatas fritas y chips.
Los productores de Europa occidental han redirigido los envíos a Polonia, aumentando la presión sobre los precios locales. Según Bienkowski, algunos productores están vendiendo 100 kilos por tan solo 3 euros, equivalentes a unos 3,27 dólares. "Para algunas grandes explotaciones, el colapso es una posibilidad real", afirma.
En respuesta, los productores franceses han lanzado una plataforma para reorientar los volúmenes hacia la alimentación animal. En Polonia, Bienkowski señala que la incorporación de patatas a las raciones del ganado exigiría cambios en las fórmulas de los piensos. El uso en la producción de alcohol es limitado, ya que las destilerías dependen de insumos de menor coste, como el maíz. La conversión en biogás también se ve limitada por su alto contenido en agua.
Productores de toda Europa occidental y oriental indican que se está estudiando la posibilidad de reducir la superficie cultivada. "Debe haber una concienciación colectiva", apunta d'Evry, que aboga por una reducción del 10% de la superficie dedicada a la patata.
Bienkowski prevé posibles efectos en la demanda de semillas para la próxima temporada de siembra. "No sé quién comprará las semillas del año que viene", afirma.
Fuente: Euractiv