En un escenario global marcado por la redefinición de las estrategias comerciales, Marruecos gana relevancia como socio clave para Chile. El intercambio bilateral ha crecido a un ritmo medio anual del 9,7% desde 2003, pasando de 10,4 millones de dólares a 80,2 millones en 2025, según datos de SUBREI.
Pese a que el 77% de las exportaciones chilenas corresponde a alimentos, las frutas frescas aún no cuentan con acceso al mercado marroquí. Este hecho refleja tanto el potencial de crecimiento como los desafíos pendientes en materia regulatoria y fitosanitaria. En esta línea, las autoridades chilenas y marroquíes han intensificado los contactos tras la visita del ministro de Agricultura de Chile a Marruecos en 2025 y la misión comercial liderada meses después por el secretario de Estado marroquí de Comercio Exterior, Omar Hejira.
En este contexto, el embajador de Chile en Marruecos, Alberto Rodríguez, subraya el valor estratégico del país norteafricano, no solo como destino comercial, sino como plataforma de acceso a otros mercados.
Rodríguez destaca que Marruecos combina estabilidad, diversificación económica y vocación logística, lo que lo convierte en un punto de conexión entre África, Europa y Oriente Medio. "No se trata solo de vender en Marruecos, sino de ver más allá. Marruecos permite pensar en África, en Europa y en Medio Oriente desde un solo punto", señala.
Además, su amplia red de acuerdos comerciales —que incluye acceso preferencial a más de 50 países— ofrece a las empresas chilenas la posibilidad de escalar operaciones y ampliar su alcance internacional.
El sector agroalimentario aparece como uno de los principales ámbitos de oportunidad. Productos como kiwis, uvas, manzanas y peras cuentan con potencial, especialmente en segmentos que valoran la calidad. Asimismo, el cambio en los hábitos de consumo abre espacio a productos con mayor valor añadido, como frutas deshidratadas o snacks saludables.
Entre los principales obstáculos figuran la falta de un acuerdo de libre comercio y la existencia de aranceles en algunos productos, así como los procesos pendientes para habilitar el ingreso de frutas frescas. A ello se suma la complejidad del propio mercado, que exige conocimiento local y construcción de relaciones a largo plazo.
Tanto la Embajada de Chile como ProChile están reforzando su apoyo a las empresas mediante la facilitación de contactos, organización de encuentros y promoción del país como proveedor confiable.
En este marco, la "Rueda de Negocios Europa, África y Medio Oriente 2026", que se celebrará en junio en Rabat, se presenta como una oportunidad clave para conectar con importadores y actores de distintos mercados, reforzando el papel de Marruecos como nodo estratégico.
De cara al futuro, las perspectivas apuntan a un crecimiento sostenido del comercio agroalimentario bilateral. "Marruecos no es solo un destino de exportación. Es una puerta de entrada. Y quienes lo entiendan a tiempo, van a liderar la próxima etapa de la expansión chilena en África".
Fuente: frutasdechile.cl